Alberto Fernández acaba de ofrendar uno de sus más leales ministros: Matías Kulfas. Y ya ofrendó como 11. Él supone que la violencia de Cristina Kirchner, la humillación de Cristina, va a decrecer, pero está completamente equivocado: ella no va a parar hasta que el presidente use la famosa lapicera para echarse a él mismo.
Y en el medio de toda esta locura, la coalición opositora no colabora: Mauricio Macri atacó al radicalismo, atacó a Yrigoyen. Gerardo Morales salió al contraataque y le respondió que si él se quería aliar con Javier Milei y romper Juntos, tenía vía libre.
En el medio, nosotros: el país se está hundiendo y me jode muchísimo lo que está pasando.
La despedida de Matías Kulfas
Así lo despedían a Matías Kulfas, en un aplauso cerrado que dice mucho, que dice: “Al fin alguien con huevos se le plantó a Cruella de Vil”.

