“Yo desconfío de los que no les gusta mirar el pasado. Será porque además no les gustan las cosas que hicieron durante el pasado. Yo no tengo problemas con el pasado, con el mío, con el del peronismo”, afirmó Cristina Fernández de Kirchner en un acto de la CTA por el Día de la Bandera.
Se nota que a la vicepresidente de la Nación le gusta mirar al pasado. Acá no podemos contradecirla: desde hace años se dedica a hundirnos el futuro.
Los discursos de Cristina Kirchner no están a tempo con su presente ni con su futuro inmediato. Está por pasar algo que evitó sistemáticamente durante años: la vamos a ver sentada en el banquillo de los acusados.
La sombra que persigue a la familia Kirchner es bien oscura: los persigue una gran causa de corrupción que investiga a la obra pública y su asociación con Lázaro Báez. ¿Estará segura de que le gusta mirar al pasado?

