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El círculo rojo recalcula y tiende puentes con Milei

Mi nota del jueves 28 de septiembre: “No es que la gente no se dé cuenta de quién es Milei. Al contrario: la gente quiere votar a un loco porque siente que durante los últimos 40 años los cuerdos le arruinaron la vida”, comenta un prestigioso consultor.

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28 de septiembre de 2023 00:05

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Laura Di Marco

El círculo rojo hace cálculos y mira sondeos. Un importante consultor soltó, durante la última semana, un diagnóstico estremecedor ante un grupo de empresarios: “No es que la gente no se dé cuenta de quién es Milei. Al contrario: la gente quiere votar a un loco porque siente que durante los últimos 40 años los cuerdos le arruinaron la vida”.

No son solo jóvenes o pobres los que sostienen ese supuesto deseo, sino también una parte de la clase media argentina, que dolorosamente viene perdiendo calidad de vida, pero que aún mantiene un intacto ADN de progreso. Un anhelo ancestral, incesante, de movilidad social que históricamente ha sido el aliento en la nuca de todos los gobiernos. Una clase media que no está dispuesta a mirar la escena desde afuera y quedar excluida del sistema: su máximo temor.

“Lo que viene es un ajuste doloroso y alguien tiene que hacerlo. Hasta ahora ningún político tradicional se atrevió. ¿Y por qué no pensar que lo puede hacer un outsider? Tal vez sea mejor que lo haga alguien que venga desde afuera del sistema”, razona un importante hombre de negocios. El círculo rojo sigue haciendo números y coleccionando información del presente, pero también de crisis pasadas, como la de 2001: el ajuste implicará un seguro salto inflacionario. Y la inflación, como suele suceder, podrá licuar los pasivos de sus empresas. Milei, ¿un Remes Lenicov feo, sucio y malo, pero de igual eficacia para una tarea desagradable?

Imaginan que si en un probable escenario llegara a ganar Milei, ninguna fuerza política tradicional tendría la fortaleza suficiente para condicionar el gobierno de un outsider.

Por el contrario, el exitismo de la política argentina alienta a prever que, aun sin ningún gobernador propio, Milei podría encontrar voluntarios que corran en auxilio del ganador. En este hipotético escenario, el libertario debería apoyarse, necesariamente, en gobernadores radicales y peronistas. Radicales –algunos de una nueva camada– que ya cosechan cinco gobernaciones, pero que son aborrecidos por el líder de La Libertad Avanza. Hace rato que Macri se viene ofreciendo como el domador del león, un tema naturalmente tabú, mientras la campaña de Juntos por el Cambio continúe su curso. Nadie arriesga qué grado de éxito podría tener semejante domesticación.

Un importante grupo mediático acaba de mantener su primera reunión con el exótico jefe libertario. “¿Y? ¿Cómo fue?”, preguntó un gobernador, intrigado por semejante maridaje. “Fue una buena reunión. El poder te acomoda”, le explicó, para su asombro, un testigo del encuentro. Lo que nunca se sabe es si el poder te acomoda para bien o para mal.

¿Y Juntos por el Cambio? No son pocos los que, en el círculo rojo, dan por rota a la coalición opositora aun antes del resultado del 22 de octubre. Y definitivamente rota si Patricia Bullrich quedara fuera del ballottage. La argumentación está apoyada en datos. Entre 2021 y las PASO de 2023, la alianza opositora perdió 14 puntos, mientras que Unión por la Patria (ex Frente de Todos), con un descalabro económico de magnitud y una inflación mensual de dos dígitos, perdió poco más de 6. Misterios argentinos.

Las relaciones entre un radicalismo empoderado y Macri están seriamente desgastadas. El creador de Pro les acaba de dedicar a sus socios la peor frase que podría definirlos: el populismo es contagioso, dijo, por la grieta abierta dentro de la UCR a raíz del tratamiento de la ley que elimina el impuesto a las ganancias de los salarios, propuesta por Sergio Massa. Un Massa siempre al acecho para ver por cuál grieta puede meter baza en el partido centenario.

“Populismo se utiliza como un insulto –tercia, picante, el politólogo de militancia radical Andrés Malamud–. Cuando a vos algo no te gusta lo llamás ‘populista’. Sin embargo, el único populismo que existe para Macri es el económico: el que gasta de más, o sea, lo que él hizo toda la vida. Lo hizo ocho años en CABA y lo siguió haciendo como presidente, y por eso fracasó”.

La dureza del politólogo, que vive y enseña en Lisboa, es compartida secretamente por una nueva camada joven de dirigentes radicales, algunos triunfadores en las nuevas gobernaciones, quienes, como sugieren algunos, buscan superar el síndrome de Estocolmo y liberarse de su secuestrador. Es decir, de Pro.

Sigue Malamud: “Para Macri, el populismo contagió al 70% del radicalismo, que son los que quieren distribuir; tipos blandos, que no tienen estómago para ajustar. Y hay otro 30%, con (Alfredo) Cornejo a la cabeza, que es alvearista (el ala liberal). Son los que no solamente creen que hay que ajustar, sino que además lo hicieron en sus provincias. Macri cree que el 70% del radicalismo populista contagió al 30% de Pro, que es (Horacio) Rodríguez Larreta. Es decir, pone a Rodríguez Larreta no solo como populista, sino también como minoritario”.

Hay síntomas de un claro fin de ciclo. Cristina Kirchner habló el sábado pasado y no movió el amperímetro. Es peor que lo que define Kicillof: los tradicionales éxitos de las viejas bandas de rock empiezan a perder brillo. Es cierto que urge inventar canciones nuevas. Milei va a la cabeza del coro.

Pero la gran novedad es que, por el lado de la “casta” radical, también están surgiendo nuevos rockeros: Gustavo Valdés, el gobernador de Corrientes, que apadrinó al nuevo mandatario chaqueño, Leandro Zdero. Valdés, además, articula a la dirigencia opositora al peronismo del Norte Grande. Maximiliano Pullaro, el nuevo gobernador santafesino, que logró el resultado electoral más contundente desde el regreso de la democracia en una provincia de neto corte peronista. Pullaro superó incluso las mejores marcas de Carlos Reutemann en su esplendor.

El pampeando Martín Berhongaray, que este año le ganó la interna a Pro y que quedó a apenas cinco puntos del peronista Sergio Ziliotto, también se destaca en esta renacida escudería. Y se perfila en un territorio muy peronista donde, igual que sucedía en Santa Fe, desde 1983 lidera el PJ. Podríamos completar al cuadro con el propio Martín Lousteau, que quedó muy cerca de Jorge Macri en la interna porteña.

La nueva camada radical, esa que supuestamente tiene ansias de autonomía y que empieza a superar no solo el síndrome de Estocolmo, sino también el duelo por la debacle de Fernando de la Rúa y la muerte de Alfonsín, comparte un sesgo generacional: todos tienen entre cuarenta y “cincuenticortos” años.

En el búnker de su triunfo, Pullaro no se privó de lanzarle reproches a Patricia Bullrich, aliada de un sector de la UCR. “Vos a mí nunca me apoyaste, pero yo sí te voy a apoyar a vos”, le enrostró. Hacía 60 años que la UCR no ponía un gobernador en Santa Fe. En el entorno del flamante gobernador aún están resentidos por la campaña destructiva de Carolina Losada, que lo asoció con el mundo narco. Las palabras nunca son inocuas, aunque Cristina crea que los agravios prescriben a los seis meses. No es así. Algunos conservan su efecto durante años.

Nada está escrito en las estrellas. Las encuestas pueden equivocarse y, de hecho, se equivocan. Los cisnes negros suceden. Pero, por las dudas, el círculo rojo tiende puentes con Milei. “¿Bucaram o Bolsonaro?”, se preguntan, en el mundo de los que deciden, buscando modelos –tal vez una vista previa– de lo que podría parecerse a una experiencia del libertario en el sillón de Rivadavia. En ese olimpo, nadie cree que será la víctima primaria de un ajuste muy doloroso, aunque nada garantiza que lo que viene nos alcance a todos.ß

Laura Di Marco

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Una nueva relación con la Justicia, el triunfo definitivo de Karina

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Ahora las cosas están más que claras. Milei laudó finalmente a favor de su hermana Karina, que logró imponer como nuevo ministro de Justicia a Juan Bautista Mahiques, pero sobre todo a su segundo, Santiago Viola: un portal directo a la designación de jueces y a un cambio radical en relación con la Justicia, que hasta ahora manejaba Santiago Caputo. Al joven Caputo le sacaron a su principal alfil: Sebastián Amerio. Jaque mate de Karina. Golpe mortal para “Santi”. Múltiples significados.

Lo más curioso es que detrás de este cambio fundamental en el juego del poder mileísta y por encima de la designación de un exponente de la familia judicial, como son los Mahiques (padre e hijos), se esconde un puñado de nombres, hilos y conexiones que revelan al verdadero poder permanente de la Argentina. Operadores que, sea quien fuere el poder político de turno, siempre influyen en las decisiones sensibles. Se habla poco de esto. Como decía un relevante dirigente del peronismo observando estos cambios: Milei es una tierra virgen para el “entrismo”. Es decir, para que ese poder permanente penetre en los lugares claves.

Como escribía Michel Foucault: el poder es el efecto de conjunto de unas posiciones estratégicas. A eso se dedica el racimo de nombres del poder permanente. Y la Justicia es un coto siempre codiciado por estos jugadores, que pelean en la superficie, pero se reparten los negocios en el backstage de la escena.

Detrás de la designación del nuevo ministro está Daniel Angelici, el jugador todoterreno que vascula entre los bingos y la Justicia. Radical, juega en tándem, sin embargo, con Juan Manuel Olmos, el hombre fuerte del peronismo en la ciudad: entre ambos manejan todo o casi todo en un territorio cuyo presupuesto para 2026 es de 10.000 millones de dólares. También desde ese lugar se entiende el interés de Karina por impulsar a su “pollo” Manuel Adorni como jefe porteño, en detrimento de Patricia Bullrich, que aspira al mismo lugar. Entre Karina y Patricia asoma una puja sorda, celos políticos que aún no salieron del todo a la superficie, pero que prometen escalar.

Desde que se liberó de Macri, Patricia parece más desacartonada, suelta, sólida. Empoderada. Habla y se mueve con perfil presidenciable. Un protagonismo que a Karina le empieza a molestar.

En el momento que haya que definir la sucesión en la ciudad, no hay ninguna duda de que el poder permanente se va a volcar en favor de Adorni. Patricia es percibida como una outsider en el mundo mileísta, y menos manejable. Algo parecido a lo que sucedía con Gabriela Michetti cuando aspiraba al sillón porteño y Macri terminó apoyando a Rodríguez Larreta.

Lo cierto es que Angelici logró llegar a Karina, por esto del “entrismo” del que hablábamos renglones arriba. ¿Cómo lo hizo? A través de un matrimonio muy potente al lado de la hermana del Presidente: la referente porteña de LLA Pilar Ramírez y su esposo, Darío Wasserman, un importante desarrollador inmobiliario de la ciudad.

El cumpleaños del Tano Angelici –que nació en un barrio pobre del sur de la ciudad, pero que siempre soñó con ser rico y lo logró– siempre es imponente. Ostentoso en todos los sentidos, como aquellos que la remaron bien de abajo, con buenas o malas artes, y que finalmente llegaron. Él lo siente así. En ese festejo suele reunirse el poder permanente. En el último brindis estaban todos, incluido el matrimonio Wasserman. De ellos a Karina, hay un solo paso. Pilar viene de una larga militancia en el peronismo y, luego, en el kirchnerismo, por esto de estar siempre al lado de los que definen.

Pareciera que Jorge Macri no tuviera nada que ver con este juego, pero sí. Fue el jefe porteño quien le presentó a Mauricio al Tano, que devino su operador en las sombras en el mundo judicial.

Vamos ahora al segundo de Juan Bautista Mahiques, tal vez el más importante: Santiago Viola. Abogado penalista de estrecha confianza de Karina, el viceministro será la puerta de entrada hacia la nominación de jueces nacionales y federales. Un resorte, el judicial, que Milei aún no ha llegado a conquistar.

Viola tiene antecedentes controversiales: defendió a los hijos de Lázaro Báez en expedientes por lavado de dinero que fueron emblema de la corrupción kirchnerista y fue defensor de Norma Berta Radice, hermana de un represor, en una causa vinculada a maniobras de apropiación de bienes de desaparecidos de la ex-ESMA.

En declaraciones recientes, Bullrich destacó como un valor de la gestión de su jefe outsider que no le haya interesado tener operadores judiciales para influir en la Justicia. Pero ayer todo eso cambió. Game over.

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Las aventuras de “Pichichi”, el hombre del poder permanente

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Era el verano de 1997 y habían pasado, apenas, unos días desde el asesinato de José Luis Cabezas, a manos de sicarios que respondían a Alfredo Yabrán. Carlos Menem llamó a una conferencia de prensa. En aquel momento, los presidentes aún hacían esas rarezas. Los periodistas convocados, todos, pensamos naturalmente que hablaría de un crimen que, en democracia, recordaba a los momentos más oscuros de la dictadura.

Menem arrancó anunciando que tenía preparada una sorpresa. Los periodistas convocados allí pensamos que aportaría información relevante sobre el asesinato que atravesaba a la Argentina. Pero no. Menem había llamado a la prensa para anunciar, de un modo rimbombante, que la lista de los diputados nacionales para la ciudad de Buenos Aires sería encabezada por una estrella del deporte. Mantuvo el misterio unos minutos hasta que, por fin, lo reveló: la estrella deportiva era nada menos que Daniel Scioli.

El ocho veces campeón mundial había decidido incorporarse al PJ, en esa mezcla de farándula y política que el menemismo convirtió en su marca de identidad. Así empezó “Pichichi” su carrera en el poder, siempre con fe y con esperanza, pero sobre todo con una capacidad increíble para “panquequear” sin parpadear. Y sin consecuencias visibles. Todavía. “Pichichi” es un apodo que se ganó en el mundo del deporte.

Después de Menem, que lo inventó como político, pasó sin escalas a un sesgo ideológico completamente contrario: Néstor, Cristina, Alberto. Y, en otra pirueta sin argumentación ideológica, recaló como funcionario de Milei.

Raro en “Pichichi”, que siempre –hay que decirlo– estuvo presente con su rostro de amianto en todas las tragedias. Sin embargo, esta vez y mientras ardía la Patagonia, Scioli, que es secretario de Ambiente, estaba de fiesta en Mar del Plata para asistir, entre otros eventos, al show de Milei y Fátima Florez. Como destacó ayer en X el dirigente de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro: “230.000 hectáreas de patrimonio natural en llamas. Once veces la ciudad de Buenos Aires. Flora, fauna, biodiversidad, suelos y ecosistemas arrasados. ¿Y el Presidente?”, se preguntaba esta semana uno de los “lilitos”, denunciantes de la mansión de Pilar, que se le atribuye al enigmático Pablo Toviggino y que es investigada por lavado de dinero. ¿Y Scioli?

Scioli enfrentó este lunes las cámaras de LN+ en un episodio tan insólito que se convirtió en meme. Sucedió cuando esta cronista le consultó su opinión sobre el escándalo del AFAgate. Entonces, “Pichichi” dibujó una respuesta confusa alegando que él ya había fijado su posición. Pero ¿cuál es esa posición?, repreguntamos. Scioli volvió a sarasear. Pero ¿qué piensa de Chiqui Tapia, en concreto? Fue ahí cuando tiró el micrófono y huyó de la nota con un escueto: “Perdón, me tengo que ir a comer”. Algunos usuarios de las redes compararon el momento con el “me quiero ir” del exministro Lorenzino.

Scioli y Tapia tienen una larga relación que nació en el futsal y terminó de consolidarse en la Copa América de 2021, cuando el exmotonauta era embajador en Brasil. Detalle no menor: a cargo del futsal en la AFA estuvo Luciano Pantano (atenti aquí con el apellido), el monotributista que figura como uno de los dueños formales de la mansión de Pilar que, se supone, sería del tesorero de la AFA.

Más aún, algunos dirigentes de clubes que, por ahora, solo hablan off the record afirman que Scioli sería uno de los tripulantes de los helicópteros de Gustavo Carmona que viajaban regularmente a la casa de Villa Rosa para participar de fiestas y eventos. Decenas de vuelos cuyos pasajeros nunca fueron registrados, pero entre los que figurarían jueces y políticos de primer nivel. La mansión tiene un casino que, parece, era muy atractivo para la elite del poder.

El juez Aguinsky, al que le quitaron la causa de la mansión de Pilar para dársela a otro magistrado cercano a Sergio Massa, llegó a indagar a los pilotos de aquellos helicópteros, pero se topó con una amnesia temporal de los indagados. Uno afirmó que “no recordaba” a ningún pasajero. Otro dijo que no llevó a ningún pasajero porque los vuelos solo eran de “entrenamiento”.

La caja de Pandora que desató una copa de cotillón inventada por Tapia parece no tener fin, por más que los dueños del fútbol “aprieten” a periodistas y a jueces para quitarles causas. Como escribía García Márquez: en algún lugar, siempre, hay alguien que sabe la verdad. ¿“Pichichi” la sabrá?

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Irán y Venezuela. El silencio infame del progresismo

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Cuando Mauricio Macri recién arrancaba su carrera política y competía para ser candidato a diputado era auscultado por las encuestas y los grupos focales. Allí, sorpresivamente, la gente lo ubicaba como “progresista”. La confusión era lógica: para el ciudadano de a pie, “progresismo” es sinónimo de progreso.

Pero aquí hablamos del progresismo de Palermo rúcula. Los hippies con OSDE. Ese arco político –o parte de él, para ser justos– que va del kirchnerismo a la izquierda y que abarca a grupos de artistas, escritores e intelectuales. La típica grieta argenta ha pegado un salto cuántico hacia la geopolítica, con la extracción de Maduro en Venezuela y la masacre que ahora mismo se está desatando en Irán, como respuesta a las manifestaciones contra la tiranía teocrática.

El martes por la noche, la comunidad venezolana en la Argentina organizó un acto frente a la ESMA, símbolo del terror de la dictadura argentina, para equiparar nuestros desaparecidos con los suyos. Más aún: el número de desaparecidos y presos políticos sigue creciendo en Venezuela porque, con esta apertura, la sociedad se atreve más a hablar, a denunciar, a manifestar.

Pero prestigiosos escritores “progres”, famosos artistas y organismos de derechos humanos, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, permanecen mudos. El silencio nunca es neutro frente a una dictadura. Es complicidad con el régimen. Es una respuesta política. Si mirar para el costado te hacía cómplice durante la dictadura de Videla, lo mismo vale para la dictadura venezolana en la que, además, hay tres compatriotas desaparecidos. Ayer excarcelaron al rehén argentino-israelí Yacoov Harari, que estuvo 450 días secuestrado por la tiranía chavista. Pero los progres no celebraron. Mudos.

El Helicoide es la réplica de la ESMA, a ver si se entera Palermo rúcula. Los mismos que se llenaron la boca, como pastores de la moralidad, señalando la complicidad de parte de nuestra sociedad, cuando miró para el costado mientras desaparecían argentinos.

En el caso de muchos intelectuales, sorprende (o no) la disociación entre sus ideas, sus emociones y sobre su humanidad para quienes dicen amar a la humanidad. Pareciera que su propia narrativa del mundo –porque, al fin y al cabo, es una narrativa– es más importante que el sufrimiento de los seres humanos cuando las violaciones de los derechos humanos suceden en países que ellos defienden.

Ni qué hablar de la distorsión de la realidad. En medio de la tensión geopolítica en Medio Oriente, la periodista K Marcela Feudale atribuyó los incendios en la Patagonia a dos israelíes. Fue desmentida al instante.

Louis Pierre Althusser era un filósofo marxista francés, venerado por gran parte del mundo intelectual, que asesinó a su mujer. Pero ese “detalle” no lo saca del podio de vaca sagrada para los corazones marxistas. Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir firmaban solicitadas en favor de tener sexo con menores de 16 años (hoy lo llamamos abuso), mientras denunciaban las bajezas del capitalismo burgués.

Lo máximo que ha dicho la galaxia progre sobre Venezuela es que la intervención de Estados Unidos viola el derecho internacional. Por supuesto, el argumento es válido. Lo irónico es que ese mismo universo solo alza ahora su voz, mientras los venezolanos pidieron ayuda internacional durante 27 años y nadie hizo nada. Como se pregunta, con mucho sentido común, Elisa Trotta, la exembajadora de Venezuela: ¿se supone que deberíamos morir con Maduro porque su captura viola el derecho internacional?

La extracción de Maduro en Venezuela pegó su coletazo en su aliado histórico, Irán. Fogoneada por las generaciones más jóvenes y las mujeres, la presión contra la teocracia islámica que comanda su líder supremo, Ali Khamenei, es la más fuerte en años.

Como afirma María Eugenia Sidoti en la revista Sophia, en una conmovedora crónica sobre la lucha de las mujeres iraníes: detenidas, violadas y asesinadas en nombre de su dios, en Irán las mujeres vuelven a estar en el centro de una lucha que no eligieron. Sus cuerpos –históricamente regulados, vigilados, castigados, vulnerados– fueron convertidos en un territorio político. Pero el feminismo K permanece mudo. Cómplice.

Parece que hay abusos buenos y abusos malos, según los ojos que lo miren. Julio Iglesias afronta denuncias judicializadas por supuestos maltratos y agresiones sexuales. Ayer, Isabel Díaz Ayuso salió a defenderlo, sin que la Justicia haya dicho ni una palabra aún. Pero las investigaciones periodísticas son consistentes y un prestigioso canal español promete un especial sobre el tema, con testimonios de famosas que comprometerían a la estrella española. Aquí, la periodista Marcela Tauro también denunció conductas impropias, que padeció en primera persona, por parte del cantante.

En este innegable cambio de época, las caretas de muchos intocables empiezan a caer.

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