Buenos Aires

“Entre matones de autos blindados y golpistas pochocleros”, mi editorial en De ida y vuelta. Sábado 27 de enero.

A 45 días de haber sido elegido por 14 millones de argentinos, Javier Milei afrontó el 24 de enero el primer paro de un CGT que estuvo cuatro años en estado vegetativo. Mientras, la inflación del 200 por ciento devoraba los ingresos formales y mucho más vorazmente los informales. El último paro había sido el 29 de mayo del 2019 durante el gobierno de Macri. Hay un gráfico del economista Fernando Marull que detalla una foto muy cruda de la caída del salario real. Desde el 2016 los ingresos informales vienen perdiendo el 56% de su poder adquisitivo, hablamos de la orfandad económica de la mitad de argentinos que trabajan y no pueden darse el lujo de las paritarias como sí lo hace la oligarquía sindical. El abonimal mercado viene haciendo el ajuste por su cuenta, un detalle que se le escapa a Pablo Moyano que devino matón esta semana. El miércoles pasado el más violento de los Moyano no tuvo mejor idea que lanzar al Riachuelo al ministro de economía de un gobierno que fue votado para arreglar el descalabro que agudizó su propio candidato presidencial.

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