Columna LN
Victoria’s Secret: ¿buscan hacer renunciar a la vice?

Amenos que suceda algún milagro político, la ruptura entre el Presidente y su vice es terminal. La noticia no solo ocupa a los medios locales, sino también a los diarios de los países vecinos. El interés tiene un sentido: la Argentina parece tener un karma con las parejas presidenciales. Una novela que, hasta ahora, siempre terminó en quiebre. La postal más elocuente del divorcio entre ambos es la cena de fin de año, en la Casa Rosada, convocada por el jefe del Estado para cerrar 2024. De aquella foto, Victoria, que permanece muda desde que Milei repuntó en las encuestas, fue excluida.
La estrategia de hostigamiento hacia la figura de Villarruel, primero en boca de informales voceros mileístas o cuentas atribuidas a jerarcas libertarios, pero cada vez más seguido en boca del propio Presidente, es sistemática.
Se trata de una estrategia de esmerilamiento que está dando sus frutos y que, incluso, se puede medir. Según la consultora Synopsis, que dirige Lucas Romero, en septiembre pasado apenas el 8% de los simpatizantes de Milei no sintonizaban con la vice. Un porcentaje que ahora, casi, se triplicó: hoy el 21% de la base de votantes mileístas no comulga con la compañera de fórmula que eligió el líder libertario para ganar las elecciones de 2023. En otras palabras: uno de cada cinco habitantes del mundo libertario ya no se identifica con la vicepresidenta.
Pero ¿qué mensaje político encierra este dato? El mensaje que les baja Milei y que, evidentemente, ha permeado es que Victoria ya no es “de los nuestros”. No es leal. O, lo que sería peor: es traidora porque “es casta”, como la descalificó el propio Milei en una entrevista que ofreció a fin de año.
“Sanguijuela. Vichacruel. Se cuelga del éxito ajeno y se borra en las malas”, afirma Lilia Lemoine, tal vez la más ácida detractora de Victoria y muy cercana a los hermanos Milei. “Que se ocupe de lo suyo”, descalificaba la ministra Patricia Bullrich cuando fue cuestionada por Victoria a raíz de la desaparición de Nahuel Gallo, en un tuit que luego borró. “Está desconectada de la realidad”, disparó el propio Presidente cuando su vice se quejó porque ganaba “chirolas”.
Antes, y en medio del caso Kueider y su expulsión –por la cual el oficialismo perdió a un senador–, le había dedicado un misil fatal. El affaire Kueider encontró a Milei fuera del país. En ese marco, castigó: “Siempre que me voy pasan cosas”. Las consultoras registran que el bullying hacia la vice se cuadruplicó en los últimos dos meses de 2024 si se lo compara con los diez meses anteriores. El resultado es la pérdida de entre 5 y 8 puntos de imagen positiva de la vice hostigada, depende de a qué consultora se consulte. Milei se perfila empoderado para arremeter.
Hay que recordar que la imagen presidencial comenzó a repuntar a fines de octubre, a caballo de los buenos indicadores macroeconómicos. “Dólar bajo e inflación domada. Estabilidad económica. Con la macro ordenada, en la Argentina podés hacer cualquier cosa”, afirma un hombre que fue relevante en la década del noventa y que compara este momento Milei con el momento Menem y su superministro Cavallo. “Mientras el programa funcionaba, teníamos todo el poder”. Así se siente hoy Milei.
Pero, tal vez, el reproche más feroz que se le hace a la vice es el de “traidora”. ¿Traidora por qué? Porque arma para ella, acusan cerca del asesor estrella Santiago Caputo –su archienemigo– y porque nunca se disiparon las sospechas de que tiene charlas secretas con Mauricio Macri, otra de las víctimas de los hermanos Milei. Sospechas –hay que aclarar– sistemáticamente negadas por ambos protagonistas.
La novela, en varios episodios entre el Presidente y su vice, que no tiene nada que envidiarle en términos de clics y popularidad al Wandagate, disparó una pregunta inquietante en los pasillos de la política. ¿Buscan los hermanos Milei arrinconar a Victoria hasta obligarla a renunciar? Para la mayoría de los dirigentes y sommeliers de la política local, la respuesta es sí, aunque ese resultado esté muy lejos hoy de producirse.
“Mi interpretación es que Milei quiere provocar la renuncia de Villarruel y que tanto él como su hermana Karina van a continuar con una campaña de hostigamiento que, de hecho, ya rindió sus frutos: Victoria ha decrecido en su imagen positiva, aunque su imagen negativa sigue siendo baja”, afirma Romero, director de Synopsis. La pregunta que sigue es: ¿por qué tanto encono? La respuesta es, tal vez, más sencilla de lo que parece: cualquier cosa que le pase a Milei, la que hereda el poder es ella. Una vice que, al principio del mandato de Milei, cuando se rumoreaba que no duraría ni seis meses, era el plan A del círculo rojo. Hoy esa posibilidad está totalmente disipada. Sin embargo, esa condición de heredera natural es, probablemente, lo que más perturba a los hermanos más poderosos de la Argentina.
¿Qué puede pasar entonces con Villarruel? ¿Podría robarle una parte de la base libertaria al Presidente? Esa posibilidad no pareciera posible si a Milei le va bien este año en las elecciones de mitad de mandato, como todo indica. En ese escenario, la estrella de Victoria decaería hasta la irrelevancia. En una palabra, ella solo tendría alguna chance en el caso de que el programa económico libertario empezara a fallar.
Si algunos comparan al empoderado Milei con el Menem de los 90, otros parangonan este momento con 2005, cuando los Kirchner enfrentaron a los Duhalde y ganaron la batalla. Ahora serían los Milei versus los Macri. ¿Por qué la comparación? Porque, en aquel momento, la batalla K dio lugar al nacimiento al peronismo no K, que, con diversas combinaciones, logró ganarles elecciones de mitad de mandato a Néstor y Cristina en los años que siguieron. ¿Podría suceder algo similar si Milei y Macri rompen? ¿Podría nacer algo así como el no peronismo no mileísta?
Es en ese ajedrez donde podría entrar a jugar Villarruel, en una hipotética, aunque no descabellada, alianza con los Macri. Ambos esmerilados, ¿ambos futuros aliados? Esas preguntas circulan en la cabeza del joven Caputo, tal vez uno de los operadores más inteligentes de la nueva política.
Ayer Javier Milei ofreció una entrevista donde reafirmó su deseo de jugar electoralmente con Mauricio Macri en todos los distritos. Macri no le cree. Más bien parecería que el Presidente no le está hablando a Mauricio sino a sus votantes y que la oferta real es sumisión o intemperie. ¿Por qué la desconfianza sobre los dichos de Milei? Porque los hechos siempre pesan más que las palabras. Y esta semana el mileísmo desató una operación política feroz contra el gobierno de Macri, sembrando sospechas de complicidad entre la AFIP del macrismo y ciertos empresarios o figuras vinculadas al kirchnerismo. Pasado en limpio, mientras el Presidente dice en público una cosa, sus operadores por debajo hacen todo lo contrario.
Santiago Caputo abrió una fundación para cooptar cuadros propios de cara a estas elecciones. Está convencido de que los votos de Pro ya los tiene y que a los Macri no los necesita. En un escenario optimista, ganando por más del 40% de los votos en las elecciones nacionales, lograría entre 90 y 100 diputados propios, más 20 senadores. Y en uno moderado, pensando en un triunfo de en torno al 35 o 40%, la cosecha sería de entre 80 y 90 diputados y 14 o 15 senadores. Esos son los cálculos de circulan en la Casa Rosada.
Pero –siempre lo hay– el talón de Aquiles sigue siendo la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, el conurbano, si Milei y Macri fueran separados. En esa tierra de desamparados, si se presentara como candidata Cristina Kirchner, tiene chances de ganar. Un triunfo peligroso que desbarataría todo un universo de expectativas en torno al oficialismo. Es que aun para los operadores más sagaces siempre hay cisnes negros acechando al poder.
Por Laura Di Marco
Columna LN
Una nueva relación con la Justicia, el triunfo definitivo de Karina

Ahora las cosas están más que claras. Milei laudó finalmente a favor de su hermana Karina, que logró imponer como nuevo ministro de Justicia a Juan Bautista Mahiques, pero sobre todo a su segundo, Santiago Viola: un portal directo a la designación de jueces y a un cambio radical en relación con la Justicia, que hasta ahora manejaba Santiago Caputo. Al joven Caputo le sacaron a su principal alfil: Sebastián Amerio. Jaque mate de Karina. Golpe mortal para “Santi”. Múltiples significados.
Lo más curioso es que detrás de este cambio fundamental en el juego del poder mileísta y por encima de la designación de un exponente de la familia judicial, como son los Mahiques (padre e hijos), se esconde un puñado de nombres, hilos y conexiones que revelan al verdadero poder permanente de la Argentina. Operadores que, sea quien fuere el poder político de turno, siempre influyen en las decisiones sensibles. Se habla poco de esto. Como decía un relevante dirigente del peronismo observando estos cambios: Milei es una tierra virgen para el “entrismo”. Es decir, para que ese poder permanente penetre en los lugares claves.
Como escribía Michel Foucault: el poder es el efecto de conjunto de unas posiciones estratégicas. A eso se dedica el racimo de nombres del poder permanente. Y la Justicia es un coto siempre codiciado por estos jugadores, que pelean en la superficie, pero se reparten los negocios en el backstage de la escena.
Detrás de la designación del nuevo ministro está Daniel Angelici, el jugador todoterreno que vascula entre los bingos y la Justicia. Radical, juega en tándem, sin embargo, con Juan Manuel Olmos, el hombre fuerte del peronismo en la ciudad: entre ambos manejan todo o casi todo en un territorio cuyo presupuesto para 2026 es de 10.000 millones de dólares. También desde ese lugar se entiende el interés de Karina por impulsar a su “pollo” Manuel Adorni como jefe porteño, en detrimento de Patricia Bullrich, que aspira al mismo lugar. Entre Karina y Patricia asoma una puja sorda, celos políticos que aún no salieron del todo a la superficie, pero que prometen escalar.
Desde que se liberó de Macri, Patricia parece más desacartonada, suelta, sólida. Empoderada. Habla y se mueve con perfil presidenciable. Un protagonismo que a Karina le empieza a molestar.
En el momento que haya que definir la sucesión en la ciudad, no hay ninguna duda de que el poder permanente se va a volcar en favor de Adorni. Patricia es percibida como una outsider en el mundo mileísta, y menos manejable. Algo parecido a lo que sucedía con Gabriela Michetti cuando aspiraba al sillón porteño y Macri terminó apoyando a Rodríguez Larreta.
Lo cierto es que Angelici logró llegar a Karina, por esto del “entrismo” del que hablábamos renglones arriba. ¿Cómo lo hizo? A través de un matrimonio muy potente al lado de la hermana del Presidente: la referente porteña de LLA Pilar Ramírez y su esposo, Darío Wasserman, un importante desarrollador inmobiliario de la ciudad.
El cumpleaños del Tano Angelici –que nació en un barrio pobre del sur de la ciudad, pero que siempre soñó con ser rico y lo logró– siempre es imponente. Ostentoso en todos los sentidos, como aquellos que la remaron bien de abajo, con buenas o malas artes, y que finalmente llegaron. Él lo siente así. En ese festejo suele reunirse el poder permanente. En el último brindis estaban todos, incluido el matrimonio Wasserman. De ellos a Karina, hay un solo paso. Pilar viene de una larga militancia en el peronismo y, luego, en el kirchnerismo, por esto de estar siempre al lado de los que definen.
Pareciera que Jorge Macri no tuviera nada que ver con este juego, pero sí. Fue el jefe porteño quien le presentó a Mauricio al Tano, que devino su operador en las sombras en el mundo judicial.
Vamos ahora al segundo de Juan Bautista Mahiques, tal vez el más importante: Santiago Viola. Abogado penalista de estrecha confianza de Karina, el viceministro será la puerta de entrada hacia la nominación de jueces nacionales y federales. Un resorte, el judicial, que Milei aún no ha llegado a conquistar.
Viola tiene antecedentes controversiales: defendió a los hijos de Lázaro Báez en expedientes por lavado de dinero que fueron emblema de la corrupción kirchnerista y fue defensor de Norma Berta Radice, hermana de un represor, en una causa vinculada a maniobras de apropiación de bienes de desaparecidos de la ex-ESMA.
En declaraciones recientes, Bullrich destacó como un valor de la gestión de su jefe outsider que no le haya interesado tener operadores judiciales para influir en la Justicia. Pero ayer todo eso cambió. Game over.
Columna LN
Las aventuras de “Pichichi”, el hombre del poder permanente

Era el verano de 1997 y habían pasado, apenas, unos días desde el asesinato de José Luis Cabezas, a manos de sicarios que respondían a Alfredo Yabrán. Carlos Menem llamó a una conferencia de prensa. En aquel momento, los presidentes aún hacían esas rarezas. Los periodistas convocados, todos, pensamos naturalmente que hablaría de un crimen que, en democracia, recordaba a los momentos más oscuros de la dictadura.
Menem arrancó anunciando que tenía preparada una sorpresa. Los periodistas convocados allí pensamos que aportaría información relevante sobre el asesinato que atravesaba a la Argentina. Pero no. Menem había llamado a la prensa para anunciar, de un modo rimbombante, que la lista de los diputados nacionales para la ciudad de Buenos Aires sería encabezada por una estrella del deporte. Mantuvo el misterio unos minutos hasta que, por fin, lo reveló: la estrella deportiva era nada menos que Daniel Scioli.
El ocho veces campeón mundial había decidido incorporarse al PJ, en esa mezcla de farándula y política que el menemismo convirtió en su marca de identidad. Así empezó “Pichichi” su carrera en el poder, siempre con fe y con esperanza, pero sobre todo con una capacidad increíble para “panquequear” sin parpadear. Y sin consecuencias visibles. Todavía. “Pichichi” es un apodo que se ganó en el mundo del deporte.
Después de Menem, que lo inventó como político, pasó sin escalas a un sesgo ideológico completamente contrario: Néstor, Cristina, Alberto. Y, en otra pirueta sin argumentación ideológica, recaló como funcionario de Milei.
Raro en “Pichichi”, que siempre –hay que decirlo– estuvo presente con su rostro de amianto en todas las tragedias. Sin embargo, esta vez y mientras ardía la Patagonia, Scioli, que es secretario de Ambiente, estaba de fiesta en Mar del Plata para asistir, entre otros eventos, al show de Milei y Fátima Florez. Como destacó ayer en X el dirigente de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro: “230.000 hectáreas de patrimonio natural en llamas. Once veces la ciudad de Buenos Aires. Flora, fauna, biodiversidad, suelos y ecosistemas arrasados. ¿Y el Presidente?”, se preguntaba esta semana uno de los “lilitos”, denunciantes de la mansión de Pilar, que se le atribuye al enigmático Pablo Toviggino y que es investigada por lavado de dinero. ¿Y Scioli?
Scioli enfrentó este lunes las cámaras de LN+ en un episodio tan insólito que se convirtió en meme. Sucedió cuando esta cronista le consultó su opinión sobre el escándalo del AFAgate. Entonces, “Pichichi” dibujó una respuesta confusa alegando que él ya había fijado su posición. Pero ¿cuál es esa posición?, repreguntamos. Scioli volvió a sarasear. Pero ¿qué piensa de Chiqui Tapia, en concreto? Fue ahí cuando tiró el micrófono y huyó de la nota con un escueto: “Perdón, me tengo que ir a comer”. Algunos usuarios de las redes compararon el momento con el “me quiero ir” del exministro Lorenzino.
Scioli y Tapia tienen una larga relación que nació en el futsal y terminó de consolidarse en la Copa América de 2021, cuando el exmotonauta era embajador en Brasil. Detalle no menor: a cargo del futsal en la AFA estuvo Luciano Pantano (atenti aquí con el apellido), el monotributista que figura como uno de los dueños formales de la mansión de Pilar que, se supone, sería del tesorero de la AFA.
Más aún, algunos dirigentes de clubes que, por ahora, solo hablan off the record afirman que Scioli sería uno de los tripulantes de los helicópteros de Gustavo Carmona que viajaban regularmente a la casa de Villa Rosa para participar de fiestas y eventos. Decenas de vuelos cuyos pasajeros nunca fueron registrados, pero entre los que figurarían jueces y políticos de primer nivel. La mansión tiene un casino que, parece, era muy atractivo para la elite del poder.
El juez Aguinsky, al que le quitaron la causa de la mansión de Pilar para dársela a otro magistrado cercano a Sergio Massa, llegó a indagar a los pilotos de aquellos helicópteros, pero se topó con una amnesia temporal de los indagados. Uno afirmó que “no recordaba” a ningún pasajero. Otro dijo que no llevó a ningún pasajero porque los vuelos solo eran de “entrenamiento”.
La caja de Pandora que desató una copa de cotillón inventada por Tapia parece no tener fin, por más que los dueños del fútbol “aprieten” a periodistas y a jueces para quitarles causas. Como escribía García Márquez: en algún lugar, siempre, hay alguien que sabe la verdad. ¿“Pichichi” la sabrá?
Columna LN
Irán y Venezuela. El silencio infame del progresismo

Cuando Mauricio Macri recién arrancaba su carrera política y competía para ser candidato a diputado era auscultado por las encuestas y los grupos focales. Allí, sorpresivamente, la gente lo ubicaba como “progresista”. La confusión era lógica: para el ciudadano de a pie, “progresismo” es sinónimo de progreso.
Pero aquí hablamos del progresismo de Palermo rúcula. Los hippies con OSDE. Ese arco político –o parte de él, para ser justos– que va del kirchnerismo a la izquierda y que abarca a grupos de artistas, escritores e intelectuales. La típica grieta argenta ha pegado un salto cuántico hacia la geopolítica, con la extracción de Maduro en Venezuela y la masacre que ahora mismo se está desatando en Irán, como respuesta a las manifestaciones contra la tiranía teocrática.
El martes por la noche, la comunidad venezolana en la Argentina organizó un acto frente a la ESMA, símbolo del terror de la dictadura argentina, para equiparar nuestros desaparecidos con los suyos. Más aún: el número de desaparecidos y presos políticos sigue creciendo en Venezuela porque, con esta apertura, la sociedad se atreve más a hablar, a denunciar, a manifestar.
Pero prestigiosos escritores “progres”, famosos artistas y organismos de derechos humanos, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, permanecen mudos. El silencio nunca es neutro frente a una dictadura. Es complicidad con el régimen. Es una respuesta política. Si mirar para el costado te hacía cómplice durante la dictadura de Videla, lo mismo vale para la dictadura venezolana en la que, además, hay tres compatriotas desaparecidos. Ayer excarcelaron al rehén argentino-israelí Yacoov Harari, que estuvo 450 días secuestrado por la tiranía chavista. Pero los progres no celebraron. Mudos.
El Helicoide es la réplica de la ESMA, a ver si se entera Palermo rúcula. Los mismos que se llenaron la boca, como pastores de la moralidad, señalando la complicidad de parte de nuestra sociedad, cuando miró para el costado mientras desaparecían argentinos.
En el caso de muchos intelectuales, sorprende (o no) la disociación entre sus ideas, sus emociones y sobre su humanidad para quienes dicen amar a la humanidad. Pareciera que su propia narrativa del mundo –porque, al fin y al cabo, es una narrativa– es más importante que el sufrimiento de los seres humanos cuando las violaciones de los derechos humanos suceden en países que ellos defienden.
Ni qué hablar de la distorsión de la realidad. En medio de la tensión geopolítica en Medio Oriente, la periodista K Marcela Feudale atribuyó los incendios en la Patagonia a dos israelíes. Fue desmentida al instante.
Louis Pierre Althusser era un filósofo marxista francés, venerado por gran parte del mundo intelectual, que asesinó a su mujer. Pero ese “detalle” no lo saca del podio de vaca sagrada para los corazones marxistas. Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir firmaban solicitadas en favor de tener sexo con menores de 16 años (hoy lo llamamos abuso), mientras denunciaban las bajezas del capitalismo burgués.
Lo máximo que ha dicho la galaxia progre sobre Venezuela es que la intervención de Estados Unidos viola el derecho internacional. Por supuesto, el argumento es válido. Lo irónico es que ese mismo universo solo alza ahora su voz, mientras los venezolanos pidieron ayuda internacional durante 27 años y nadie hizo nada. Como se pregunta, con mucho sentido común, Elisa Trotta, la exembajadora de Venezuela: ¿se supone que deberíamos morir con Maduro porque su captura viola el derecho internacional?
La extracción de Maduro en Venezuela pegó su coletazo en su aliado histórico, Irán. Fogoneada por las generaciones más jóvenes y las mujeres, la presión contra la teocracia islámica que comanda su líder supremo, Ali Khamenei, es la más fuerte en años.
Como afirma María Eugenia Sidoti en la revista Sophia, en una conmovedora crónica sobre la lucha de las mujeres iraníes: detenidas, violadas y asesinadas en nombre de su dios, en Irán las mujeres vuelven a estar en el centro de una lucha que no eligieron. Sus cuerpos –históricamente regulados, vigilados, castigados, vulnerados– fueron convertidos en un territorio político. Pero el feminismo K permanece mudo. Cómplice.
Parece que hay abusos buenos y abusos malos, según los ojos que lo miren. Julio Iglesias afronta denuncias judicializadas por supuestos maltratos y agresiones sexuales. Ayer, Isabel Díaz Ayuso salió a defenderlo, sin que la Justicia haya dicho ni una palabra aún. Pero las investigaciones periodísticas son consistentes y un prestigioso canal español promete un especial sobre el tema, con testimonios de famosas que comprometerían a la estrella española. Aquí, la periodista Marcela Tauro también denunció conductas impropias, que padeció en primera persona, por parte del cantante.
En este innegable cambio de época, las caretas de muchos intocables empiezan a caer.
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