Anoche vivimos un atentado de enorme gravedad institucional que todos debemos repudiar: es lo que se hace en cualquier país normal. Una cosa son las diferencias políticas, otra es un intento de magnicidio.
Los hechos deben esclarecerse por completo para llegar a la verdad. La oposición estuvo a la altura de las circunstancias: reaccionó rápido con tuits y un comunicado de repudio de sus principales líderes.
Dicho esto: es una pésima idea decretar un feriado nacional para repudiar el hecho.
En un país quebrado y con un 40 por ciento de pobreza, la mejor forma que tiene una República de fortalecerse y llegar a la verdad es trabajando más.
Fernando Andrés Sabag Montiel, detenido por los militantes, es el marginal que anoche intentó dispararle a la vicepresidenta.

