“Cuanto más tarde el Gobierno, más lenta va a ser esa recuperación y más tarde va a llegar al momento que vos necesitas la economía mejor, que es justo cuando tenés que votar”, manifestó el economista.
La recuperación económica no llega a todos los sectores y la falta de empleo y la pérdida del poder adquisitivo vuelven a ganar protagonismo entre las preocupaciones sociales. Un análisis advierte que el desempeño económico podría dejar de ser el principal argumento del Gobierno para buscar la reelección.
La economía comienza a perfilarse como uno de los principales desafíos políticos de Javier Milei de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Aunque la desaceleración de la inflación fue uno de los ejes centrales de su llegada al poder, las dificultades para recuperar el empleo y mejorar el poder adquisitivo amenazan con convertirse en las principales demandas de la sociedad.
Durante un análisis sobre el escenario económico y electoral, se planteó que las prioridades de los votantes cambian según el contexto. Mientras que en 2023 una de las principales exigencias era frenar la inflación, ahora vuelven a cobrar fuerza la falta de trabajo y la dificultad para llegar a fin de mes.
En ese marco, el desafío para el oficialismo será demostrar que la estabilización económica puede traducirse en mejoras concretas para la mayoría de la población, más allá de los resultados positivos que exhiben determinados sectores productivos.
Milei sostuvo que la expresión «no llegar a fin de mes» funciona como un eslogan político y afirmó que la situación actual es mejor que la que existía cuando asumió el Gobierno. Además, cuestionó que el planteo se base en las emociones y no en datos estadísticos.
Sin embargo, durante el análisis se señaló que la expresión no implica necesariamente pasar varios días sin comer. También puede reflejar situaciones como endeudarse para comprar alimentos, recurrir a comedores comunitarios, saltear comidas o utilizar tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos.
La crítica apuntó a que una respuesta centrada en discutir el sentido literal de la frase puede dejar de lado el problema de fondo: las dificultades concretas que enfrentan las familias para sostener su nivel de vida.
Según la evaluación de los analistas, el Presidente podría haber defendido su gestión con un argumento diferente: reconocer que todavía hay personas que atraviesan dificultades y sostener que la situación es menos grave que en 2023. Esa respuesta, señalaron, habría permitido defender los resultados del Gobierno sin desestimar la experiencia cotidiana de quienes siguen perdiendo capacidad de compra.