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Espinoza, un “barón” ausente arriba de un polvorín

Fernando Espinoza, el “barón” que controla La Matanza desde hace 18 años, no habla ni responde.

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5 de abril de 2023 18:38

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Laura Di Marco

PARA LA NACION

Ni siquiera va demasiado seguido a su lugar de trabajo, un municipio hundido en la pobreza y la inseguridad, que “maneja” con un joystick, ¿desde Puerto Madero? Nadie lo sabe con certeza. Lo cierto es que desaparece por días enteros, aun ante crímenes de alto voltaje mediático, como el del colectivero Daniel Barrientos. El vicejefe de Gabinete matancero, Daniel Barrera, lo sabe bien: le escribe mensajes urgentes por WhatsApp a su jefe y Espinoza puede tardar tres días en responder. O directamente no le responde.

Un desolador vacío de poder en un municipio de casi 2 millones de habitantes donde, según cifras oficiales, hubo más de un homicidio por día, en lo que va del año. Y eso, lo que se contabiliza. En villas como San Petersburgo o Puerta de Hierro, donde chicos de 10 años manejan armas para resguardar a los narcos del barrio –barrios donde se entra con contraseña para comprar droga en los búnkeres–, nadie sabe a ciencia cierta quién vive y quién muere.

Tan intocable se siente el “barón” de La Matanza que ni siquiera manda a algún otro a responder por él. Mudo. El silencio es impunidad. Sucedió con las denuncias por abuso sexual en su contra, con el crimen del kiosquero Roberto Sabo, con la muerte de una psicóloga social, arrastrada por un motochorro en el centro de Ramos Mejía y ahora con el asesinato del colectivero Barrientos, que derivó en el brutal ataque de los choferes a Berni. De hecho, tres de los cinco asesinatos de choferes, en los últimos seis años, ocurrieron en Virrey del Pino, la zona donde ejecutaron a Barrientos, un páramo donde los vecinos carecen de servicios tan elementales como policías, ambulancias o asfalto.

Igual que en Rosario, el Estado está ausente. Como dice Alejandro Finocchiaro, aspirante opositor a la intendencia matancera: “Cuando el Estado no está, el delincuente pierde el pudor de esconderse”. El exministro de Educación milita con Patricia Bullrich, a la que tanto Berni como Kicillof intentaron asociar con un delirante complot que ató el crimen de Barrientos con la Policía de la Ciudad de Larreta y la banda de los copitos. Ni la imaginación de Stephen King habría podido urdir semejante trama, que comenzó –en las cabezas de Berni y Kicillof– con un tuit del 17 de marzo, en el que la presidenta de Pro hablaba sobre la inseguridad de los colectiveros en el conurbano. Más locura no se consigue.

Meses atrás, los candidatos opositores llevaron un médico para que revisara a 50 chicos en una de las zonas más pobres del reino espinoziano. De esos 50, 46 padecían patologías serias no tratadas. El médico le preguntó a una de las madres: “Mami, ¿cuándo fue la última vez que lo llevaste al médico”. La mamá, desconcertada, respondió con dolorosa sinceridad: “Cuando nació”. Otra mujer, en las intermedias de 2021, le preguntó a un candidato de Juntos si ella podía votar por otra boleta que no fuera la de Espinoza. El caudillo “mudo” también es extorsivo. Entre las primarias y las elecciones generales de ese año se ensañó con los beneficiarios de planes sociales que se abstuvieron de ir a votar: mandó a su gente para que indagara, casa por casa, el motivo del faltazo.

Si, tal como propone Carlos Pagni en la tesis de su flamante libro, el conurbano es el “nudo” que modela la política argentina, La Matanza es el nudo del nudo. Un “nudo” que la oposición solo trabaja de a ratos, como si no se le animara del todo. Los punteros peronistas, por el contrario, conviven en el territorio con esos votantes vulnerables que ni siquiera saben que existen otras opciones. De hecho, desde el regreso de la democracia, el peronismo operó allí como un partido único. Un fiel showroom de la conurbanización de la Argentina.

Si las elecciones se juegan en el conurbano, el juego más decisivo, sin duda, sucede en La Matanza. Un territorio cuyo peso electoral equivale a cinco provincias juntas: un volumen de votantes semejante a los electorados de La Rioja, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa y Catamarca.

Pero Espinoza no solo está ausente. También está desgastado. Los primeros en notarlo y desafiarlo no fueron los medios “hegemónicos”, Patricia Bullrich o la “derecha neoliberal”, sino su propio frente interno: los piqueteros. Si Espinoza tiene 33.000 millones de pesos en el banco, tal como afirma la oposición (con los “barones”, todo es opaco), ahora le salió al cruce un desafiador al que no le falta billetera: Emilio Pérsico, que viene con la caja de Desarrollo Social.

El frente piquetero está postulando a Patricia Cubría, esposa de Pérsico, quien acaba de lanzarse con un spot bizarro acompañado por el jingle “Llora Espinoza”. Por ahora, sin embargo, los únicos que lloran en la vida real –y no en el spot– son sus víctimas.

Laura Di Marco

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Narrativa y misticismo, el triángulo esotérico del Presidente

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PARA LA NACION

Laura Di Marco

Santiago Caputo, el mago del Kremlin, el monje, las manos del rey, tiene tatuada en la espalda la psicografía del Hombre Gris dibujada por el vidente argentino Benjamín Solari Parravicini. Una psicografía o predicción que presuntamente advertía, décadas antes de que sucediera, el advenimiento de Javier Milei, el hombre que salvaría a la Argentina.

Al menos así surge de la interpretación del grupo Las Fuerzas del Cielo o el llamado Grupo de los Seis, jóvenes tuiteros que rodean al asesor estrella del Presidente, fanáticos de Parravicini, liderados por Agustín Romo y el Gordo Dan. De hecho, fue Romo quien le regaló a su jefe dos gigantografías que Caputo luce en su despacho: las de El Hombre Gris y Faro de Faro. De ahí el nombre de su fundación, Faro. Romo es un gran batallador en contra de la “ideología woke”.

Misticismo y política cada vez se tejen con más nitidez en la narrativa libertaria, en la que el Presidente está rodeado, más que por un triángulo de hierro, por un triángulo esotérico. Es en este contexto en el que hay que comprender la reciente reunión, en su oficina de la Casa Rosada, entre Santiago Caputo y la sobrina nieta de Parravicini, Marcela Podestá Costa. La invitada fue recibida durante dos horas y homenajeada con una selfie, en la que se recorta, detrás, la gigantografía del Hombre Gris, la misma que el consultor se tatuó en el cuerpo cuando prometió (y acertó) que el libertario saldría primero en las PASO de 2023. La anécdota es relatada en Las Fuerzas del Cielo (Planeta), el próximo libro del periodista Juan Luis González, quien ya antes había publicado la exitosa biografía presidencial El Loco.

En esta cosmovisióntambién muy presente en la hermana presidencial, Milei, más que un líder político, sería una suerte de enviado por el “Uno” –así llama el Presidente a Dios– y también blindado por él. Los intelectuales y políticos que se quejan del poco cuidado institucional de LLA deberían observar la escena desde este panóptico libertario: solo desde ese sitio todo se decodifica mejor. Del mismo modo hay que leer la frase de cabecera presidencial, que no es política, sino espiritual: “La victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo”. Una cita del Libro de los Macabeos. Un dato revelador: en el debut de la agrupación Las Fuerzas del Cielo, en noviembre pasado, los jóvenes mileístas lucieron el pin de la “cruz orlada”, otro fetiche de la simbología de Parravicini. La misma cruz fue exhibida por Caputo y su tropa en la última apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso.

No es la primera vez que Podestá Costa visita la Casa Rosada. Hace un año, también se reunió con los hermanos Milei en la Casa Rosada, a quienes les llevó como obsequio aquella cruz insignia de su tío abuelo, aunque luego se quejó por su uso político. Contradicciones esotéricas.

Los caprichos del destino conectan a Parravicini con la astróloga Ludovica Squirru. El abuelo de Ludovica, Carlos Squirru, era amigo del Nostradamus argentino. Parravicini le llevaba sus revelaciones, canalizadas según Parravicini, por el arcángel San Gabriel.

Adentrarse en el mundo de los hermanos Milei es alumbrar un territorio en el que la política, lo público, lo privado y sobre todo lo místico se funden en un mismo universo. Las fronteras son difusas y confusas. Las lógicas, diferentes de todo lo conocido. Se trata de un territorio plagado de brujos, rabinos esotéricos, revelaciones, apariciones y terapias alternativas, muchas de ellas convalidadas y adoptadas por parte de la sociedad –es importante recalcarlo–, sobre todo por las clases medias urbanas. La ciencia tradicional es otro blanco de esta cultura emergente.

En su reciente biografía sobre Karina Milei (Karina. La Hermana. El Jefe. La Soberana, de Editorial Sudamericana), Victoria De Masi, su autora, relata cómo se suben o se bajan peldaños en La Libertad Avanza. “Karina te escanea y sabe –advierte De Masi–. Si tu energía es baja, es suficiente para que te expulsen del movimiento. Lo importante para ellos es vibrar alto”. Podría traducirse con otra frase de Milei: “Los argentinos de bien”. Otra frase de la cultura espiritual, no de la política tradicional. Lo mismo podría decirse del nombre que les otorga a sus enemigos. A Larreta lo ha bautizado “El Siniestro” y a los “zurdos”, “enfermos del alma”.

El historiador italiano Loris Zanatta diría que todos los populismos son, en el fondo, mascaradas de religiones que dividen al mundo entre buenos y malos. Y que cada populismo tiene a sus propios buenos y malos.

Juan Luis González cuenta en El Loco que Milei padeció una profunda crisis personal en la pandemia. Durante aquella peste habían fallecido su terapeuta y uno de sus cinco perros, clonados de Conan. De aquella crisis lo rescató su hermana Karina. Tan mal estuvo que su hermana lo llevó a vivir nuevamente a la casa de sus padres, los mismos a quienes Milei ha reseñado, más de una vez, como los verdugos de una infancia violenta.

Fue en ese lapso, cuenta González, cuando el líder libertario sufrió una revelación, supuestamente de Dios: sería presidente en 2023. Poco antes de la pandemia, suma De Masi en su trabajo de investigación, la misma “revelación” fue hecha a los hermanos por el Brujo Gustavo, un extraño personaje que se acercó en 2018 al entorno mileísta, pero que luego terminó traicionando a Javier. El mismo mensaje le trajo el rabino ortodoxo Axel Wahnish, el guía espiritual que parece haber reemplazado a su terapeuta fallecido durante la pandemia.

Pero atención que Parravicini es el rockstar de Santiago Caputo y la guardia pretoriana digital joven de Milei, no de Javier ni de Karina. Ellos, en todo caso, lo adoptaron y tienen otros referentes. Así lo describen los periodistas Manuel Jove y Maia Jastreblansky en El Monje, la verdadera historia de Santiago Caputo, el guionista de Milei (Planeta), otro texto que el mercado editorial lanzará en abril para la Feria del Libro. Allí, los autores se zambullen en el más enigmático personaje del mundo libertario y de sus seis adláteres: Macarena Alifraco, la más influyente al lado del operador; El Gordo Dan; Agustín Romo; Juan Doe, Tomás Jurado y Lucas Luna (Sagaz, en X). Todos ellos se conocieron en el territorio digital, aunque Ramiro Marra hizo, luego, de nexo. Si La Cámpora se movía entre blogs, Las Fuerzas del Cielo orbita entre los tuits.

Treintañeros casi todos, comparten guiños esotéricos generacionales y una fascinación por los signos y símbolos del Imperio Romano, íconos que circulan, por ejemplo, en juegos online entre los jóvenes de su generación. Por caso, una de las cuentas que se le atribuyen a Santiago Caputo lleva como nick @MileiEmperador. Series como Peaky BlindersGame of Thrones o la saga de Star Wars forman parte de la estética joven libertaria y, por qué no, de esta nueva forma de hacer política.

Jove cuenta que Lucas Luna le regaló a su jefe un prendedor de la simbología de Star Wars: las manos del Rey. Los jóvenes ya preparan un manual fundacional de la doctrina libertaria, Las Epístolas del Cielo, cuya tapa anda circulando por X. Académicos tradicionales, abstenerse: la cultura popular hollywoodense, unida a un particular misticismo, ha llegado al poder.

Con la democracia liberal en crisis, si alguien pretende comprender a este animal político exótico que es Milei –y sus seguidores– con categorías del siglo XX, fracasará. Para adentrarse en esta nueva lógica, mejor desentrañar al maestro Yoda o a su discípulo Luke Skywalker, un redentor o un elegido de La Fuerza. En este caso, de Las Fuerzas del Cielo. La lucha ya no es –desde hace rato– entre izquierdas y derechas, dirían los libertarios, sino, como en La guerra de las galaxias, entre la luz y la oscuridad.

Por Laura Di Marco

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Filosofía carnívora: las paradojas de Trump y Milei

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Envalentonado por el triunfo del norteamericano, Milei no dudó en acusar a los inmigrantes de asesinos, a los gays de abusadores de menores y a las feministas de practicar la pedofilia

  • 23 de enero de 2025

La primera paradoja de un libertario como Javier Milei es haber tomado de un neomarxista la idea central de su discurso en Davos. ¿Y eso? Así es. Milei desplegó a tope, en Suiza, la idea de “batalla cultural” creada por el italiano Antonio Gramsci. Pero la cosa no quedó ahí. Gramsci también ha sido cultor del concepto de “hegemonía” (contrario a la “vieja” democracia liberal, que promueve la diversidad política, cultural, religiosa y sexual), que también parece gustarle al presidente argentino, como se desprende de uno de sus últimos tuits, en el que prometió salir a buscar, hasta el último rincón del planeta, a los “zurdos hijos de puta”. Gramsci sería un candidatazo de esa imaginaria cacería.

La segunda paradoja es que el líder que, en poco más de año, destapó gran parte de la mugre de un sistema corrupto como el kirchnerismo y combatió el mayor impuesto a la pobreza, como es la inflación, no dude en meterse en una batalla tan oscura como lo es transformar en perversiones los mejores derechos ganados por las democracias occidentales. Porque realmente hay que retroceder muchas décadas para encontrar un discurso tan reaccionario en el plano moral como el que esbozó Milei ayer en la cumbre de Davos. Exposición en la que, paradójicamente, difuminó sus verdaderos éxitos y las reales razones por las que fue votado: el ordenamiento de la macroeconomía, la “doma”, en lenguaje mileísta, de piqueteros y gerentes de la pobreza o las muy buenas expectativas de crecimiento para este año.

Milei considera que el aborto fue “inventado” con la excusa de que el aumento de la población terminaría con el mundo, pero el resultado, concluyó, es que “ahora los nacimientos son cada vez más escasos”
Milei considera que el aborto fue “inventado” con la excusa de que el aumento de la población terminaría con el mundo, pero el resultado, concluyó, es que “ahora los nacimientos son cada vez más escasos”- FABRICE COFFRINI – AFP

Por el contrario, y envalentonado por el triunfo de Trump, Milei no dudó en acusar a los inmigrantes de asesinos, a los gays de abusadores de menores y a las feministas –en su “versión más extrema”, según aclaró– de practicar la pedofilia. Lo sorprendente es que, en la red de su amigo Musk, muchos de sus seguidores negaban que Milei haya dicho lo que, en verdad, dijo. Cada cual recorta al Milei que más le gusta o escucha lo que quiere escuchar.

Hay que retroceder muchas décadas para encontrar un discurso tan reaccionario en el plano moral como el que esbozó Milei ayer en la cumbre de Davos

Es curioso escuchar sus reflexiones sobre el aborto. El Presidente considera que fue “inventado” con la excusa de que el aumento de la población terminaría con el mundo, pero el resultado, concluyó, es que “ahora los nacimientos son cada vez más escasos”. La paradoja es que él mismo eligió no tener hijos porque sufrió siendo hijo, según relató él mismo en varias entrevistas. Es decir, ejerció un derecho, el mismo que parece negarles ahora a las mujeres: el de querer ser madres o no.

LAS 10 Frases Mas Destacadas Del Discurso De Milei
LAS 10 Frases Mas Destacadas Del Discurso De Milei

En términos de la construcción de una narrativa desapegada de los datos, convengamos en que Milei no tiene nada para envidiarle a Cristina, sobre todo cuando habla de temas que le son completamente ajenos: ecología, derechos de las mujeres, reproductivos, diversidad sexual. Ignora datos sin mosquearse, aunque es extremadamente exitoso con sus palabras, si lo medimos en términos de cuántos le creen.

¿Acaso mujeres y hombres no son perfectamente iguales en un mundo libre?, se preguntó en Davos. Si en lugar de mirar dentro de su propio dogma indagara en los datos, vería los resultados del propio World Economic Forum: en un relevamiento realizado en 156 países llegó a la conclusión de que las mujeres están a 267 años de distancia de la real paridad en términos económicos. Al margen de que la pobreza no solo es de dinero, sino de tiempo.

Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos
Javier Milei en el Foro Económico Mundial de DavosFABRICE COFFRINI – AFP

En la última Encuesta Nacional de Uso del Tiempo se revela que las mujeres emplean más de seis horas de su día en tareas domésticas y de cuidados de otros, contra tres de los varones. Tiempo restado a la construcción de, por ejemplo, una carrera profesional. La inequidad es tan obvia y constatable como afirmar que el agua moja. ¿Será que, en este caso, Milei no la ve?

En Davos, el Presidente se entrevistó con los hombres más poderosos del mundo: James Quincey, de Coca Cola; Elon Musk; Mark Zuckerberg, CEO de Meta; Sam Altman, número uno de Open AI; Sundar Pichai, CEO de Google; Tim Cook, director ejecutivo de Apple, y Marc Benioff, CEO de Salesforce. Todos varones megamillonarios. Por eso resulta, incluso, gracioso cuando afirma que el feminismo busca “privilegios”, cuando, en verdad, ONU Mujeres revela que el 70% de la pobreza en el mundo es femenina. De nuevo, pobreza de tiempo y de dinero.

Un relevamiento realizado por el Foro Económico Mundial en 156 países llegó a la conclusión de que las mujeres están a 267 años de distancia de la real paridad en términos económicos. Al margen de que la pobreza no solo es de dinero, sino de tiempo.

Otra paradoja divertida: los gigantes tecnológicos que Milei ama tienen cupo femenino para el alto liderazgo, dentro de la cúpula de sus propias corporaciones. ¿Se lo habrán contado a Milei?

Desde que asumió como dueño de la Casa Rosada, solo se dejó entrevistar por periodistas argentinos varones que él mismo selecciona, a excepción de estrellas televisivas como Mirtha Legrand o de su actual novia, Yuyito González. Esa exclusión no solo es desigualdad; también es violencia.

Y, sin embargo, la paradoja es que Milei ha colocado a mujeres en lugares de enorme empoderamiento, como a su propia hermana, a quien nombra en masculino: El Jefe. Un ejemplo reciente desnuda el poder de Karina. Cuando hace pocos días el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, se reunió con el líder libertario para anunciarle el pase a sus filas, Milei se entusiasmó: “Me encanta –le dijo– pero antes hay que preguntarle a Kari”.

Pero no solo es Kari. A su lado también brillan las ministras Patricia Bullrich y Sandra Pettovello, además de nuevas figuras libertarias como la propia vicepresidenta, Victoria Villarruel, Juliana Santillán o Emilia Orozco, entre muchas otras. En el mundo de Cristina Kirchner, feminista de la última hora, pocas mujeres brillaron de ese modo. Ella se ocupaba de opacarlas.

Mlei ha colocado a mujeres en lugares de enorme empoderamiento, como a su propia hermana Karina, a quien nombra en masculino: El Jefe
Mlei ha colocado a mujeres en lugares de enorme empoderamiento, como a su propia hermana Karina, a quien nombra en masculino: El JefeMELINA MARA – POOL

En el verano de 2023, dos gemelas argentinas se arrojaron del tercer piso de un edificio en Barcelona a raíz del bullying que sufría una de ellas por su orientación sexual. Por eso es estigmatizante y peligroso anudar homosexualidad con pedofilia en boca de un presidente, en un escenario mundial como Davos, como intentó hacerlo Milei relatando un solo caso de un matrimonio de homosexuales que abusaba de sus hijos adoptivos.

La paradoja es que Milei ha colocado a mujeres en lugares de enorme empoderamiento, como a su propia hermana, a quien nombra en masculino: El Jefe

La realidad es al revés, tal como le recordó en un tuit el “lilito” Maximiliano Ferraro, quien lo invitó a echarles un vistazo a los datos del Ministerio Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires: la mayoría de los abusos contra niños y niñas son perpetrados por hombres heterosexuales y dentro de la propia familia. “¿Acaso no saben que la mayoría de los presos son hombres?”, volvió a interrogarse Milei, en Suiza. Tal vez habría que recordarle que algunos de ellos lo están por matar mujeres. En la Argentina, una mujer es asesinada por día por su pareja heterosexual.

Trump, su padrino mundial, también es un cúmulo de paradojas. Una de sus frases predilectas es: “Cuando alguien te reta, lucha. Sé brutal, sé duro”. Y, sin embargo, podría devenir en un líder global pacificador, con su promesa de dejar de financiar guerras por fuera de las fronteras de los Estados Unidos. Mientras, líderes más “humanos”, como Obama o Clinton, las incrementaron.

“¿Por qué odia tanto? Tiene que haber una explicación personal”, reflexionó el reconocido sociólogo francés Olivier Alexandre ante Luisa Corradini, la enviada especial de LA NACION a Davos. Alexandre da en el clavo porque esa razón existe y está en su infancia: Milei padeció a un padre que le dedicaba frases hirientes e insultos como “inútil”, “inservible”, “nunca vas a llegar a nada”. Como suele suceder con todos los líderes, varias de las razones de sus políticas acechan, escondidas, en los hechos de sus biografías.

Por Laura Di Marco

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Victoria’s Secret: ¿buscan hacer renunciar a la vice?

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PARA LA NACION

Laura Di Marco

Amenos que suceda algún milagro político, la ruptura entre el Presidente y su vice es terminal. La noticia no solo ocupa a los medios locales, sino también a los diarios de los países vecinos. El interés tiene un sentido: la Argentina parece tener un karma con las parejas presidenciales. Una novela que, hasta ahora, siempre terminó en quiebre. La postal más elocuente del divorcio entre ambos es la cena de fin de año, en la Casa Rosada, convocada por el jefe del Estado para cerrar 2024. De aquella foto, Victoria, que permanece muda desde que Milei repuntó en las encuestas, fue excluida.

La estrategia de hostigamiento hacia la figura de Villarruel, primero en boca de informales voceros mileístas o cuentas atribuidas a jerarcas libertarios, pero cada vez más seguido en boca del propio Presidente, es sistemática.

Se trata de una estrategia de esmerilamiento que está dando sus frutos y que, incluso, se puede medir. Según la consultora Synopsis, que dirige Lucas Romero, en septiembre pasado apenas el 8% de los simpatizantes de Milei no sintonizaban con la vice. Un porcentaje que ahora, casi, se triplicó: hoy el 21% de la base de votantes mileístas no comulga con la compañera de fórmula que eligió el líder libertario para ganar las elecciones de 2023. En otras palabras: uno de cada cinco habitantes del mundo libertario ya no se identifica con la vicepresidenta.

Pero ¿qué mensaje político encierra este dato? El mensaje que les baja Milei y que, evidentemente, ha permeado es que Victoria ya no es “de los nuestros”. No es leal. O, lo que sería peor: es traidora porque “es casta”, como la descalificó el propio Milei en una entrevista que ofreció a fin de año.

“Sanguijuela. Vichacruel. Se cuelga del éxito ajeno y se borra en las malas”, afirma Lilia Lemoine, tal vez la más ácida detractora de Victoria y muy cercana a los hermanos Milei. “Que se ocupe de lo suyo”, descalificaba la ministra Patricia Bullrich cuando fue cuestionada por Victoria a raíz de la desaparición de Nahuel Gallo, en un tuit que luego borró. “Está desconectada de la realidad”, disparó el propio Presidente cuando su vice se quejó porque ganaba “chirolas”.

Antes, y en medio del caso Kueider y su expulsión –por la cual el oficialismo perdió a un senador–, le había dedicado un misil fatal. El affaire Kueider encontró a Milei fuera del país. En ese marco, castigó: “Siempre que me voy pasan cosas”. Las consultoras registran que el bullying hacia la vice se cuadruplicó en los últimos dos meses de 2024 si se lo compara con los diez meses anteriores. El resultado es la pérdida de entre 5 y 8 puntos de imagen positiva de la vice hostigada, depende de a qué consultora se consulte. Milei se perfila empoderado para arremeter.

Hay que recordar que la imagen presidencial comenzó a repuntar a fines de octubre, a caballo de los buenos indicadores macroeconómicos. “Dólar bajo e inflación domada. Estabilidad económica. Con la macro ordenada, en la Argentina podés hacer cualquier cosa”, afirma un hombre que fue relevante en la década del noventa y que compara este momento Milei con el momento Menem y su superministro Cavallo. “Mientras el programa funcionaba, teníamos todo el poder”. Así se siente hoy Milei.

Pero, tal vez, el reproche más feroz que se le hace a la vice es el de “traidora”. ¿Traidora por qué? Porque arma para ella, acusan cerca del asesor estrella Santiago Caputo –su archienemigo– y porque nunca se disiparon las sospechas de que tiene charlas secretas con Mauricio Macri, otra de las víctimas de los hermanos Milei. Sospechas –hay que aclarar– sistemáticamente negadas por ambos protagonistas.

La novela, en varios episodios entre el Presidente y su vice, que no tiene nada que envidiarle en términos de clics y popularidad al Wandagate, disparó una pregunta inquietante en los pasillos de la política. ¿Buscan los hermanos Milei arrinconar a Victoria hasta obligarla a renunciar? Para la mayoría de los dirigentes y sommeliers de la política local, la respuesta es sí, aunque ese resultado esté muy lejos hoy de producirse.

“Mi interpretación es que Milei quiere provocar la renuncia de Villarruel y que tanto él como su hermana Karina van a continuar con una campaña de hostigamiento que, de hecho, ya rindió sus frutos: Victoria ha decrecido en su imagen positiva, aunque su imagen negativa sigue siendo baja”, afirma Romero, director de Synopsis. La pregunta que sigue es: ¿por qué tanto encono? La respuesta es, tal vez, más sencilla de lo que parece: cualquier cosa que le pase a Milei, la que hereda el poder es ella. Una vice que, al principio del mandato de Milei, cuando se rumoreaba que no duraría ni seis meses, era el plan A del círculo rojo. Hoy esa posibilidad está totalmente disipada. Sin embargo, esa condición de heredera natural es, probablemente, lo que más perturba a los hermanos más poderosos de la Argentina.

¿Qué puede pasar entonces con Villarruel? ¿Podría robarle una parte de la base libertaria al Presidente? Esa posibilidad no pareciera posible si a Milei le va bien este año en las elecciones de mitad de mandato, como todo indica. En ese escenario, la estrella de Victoria decaería hasta la irrelevancia. En una palabra, ella solo tendría alguna chance en el caso de que el programa económico libertario empezara a fallar.

Si algunos comparan al empoderado Milei con el Menem de los 90, otros parangonan este momento con 2005, cuando los Kirchner enfrentaron a los Duhalde y ganaron la batalla. Ahora serían los Milei versus los Macri. ¿Por qué la comparación? Porque, en aquel momento, la batalla K dio lugar al nacimiento al peronismo no K, que, con diversas combinaciones, logró ganarles elecciones de mitad de mandato a Néstor y Cristina en los años que siguieron. ¿Podría suceder algo similar si Milei y Macri rompen? ¿Podría nacer algo así como el no peronismo no mileísta?

Es en ese ajedrez donde podría entrar a jugar Villarruel, en una hipotética, aunque no descabellada, alianza con los Macri. Ambos esmerilados, ¿ambos futuros aliados? Esas preguntas circulan en la cabeza del joven Caputo, tal vez uno de los operadores más inteligentes de la nueva política.

Ayer Javier Milei ofreció una entrevista donde reafirmó su deseo de jugar electoralmente con Mauricio Macri en todos los distritos. Macri no le cree. Más bien parecería que el Presidente no le está hablando a Mauricio sino a sus votantes y que la oferta real es sumisión o intemperie. ¿Por qué la desconfianza sobre los dichos de Milei? Porque los hechos siempre pesan más que las palabras. Y esta semana el mileísmo desató una operación política feroz contra el gobierno de Macri, sembrando sospechas de complicidad entre la AFIP del macrismo y ciertos empresarios o figuras vinculadas al kirchnerismo. Pasado en limpio, mientras el Presidente dice en público una cosa, sus operadores por debajo hacen todo lo contrario.

Santiago Caputo abrió una fundación para cooptar cuadros propios de cara a estas elecciones. Está convencido de que los votos de Pro ya los tiene y que a los Macri no los necesita. En un escenario optimista, ganando por más del 40% de los votos en las elecciones nacionales, lograría entre 90 y 100 diputados propios, más 20 senadores. Y en uno moderado, pensando en un triunfo de en torno al 35 o 40%, la cosecha sería de entre 80 y 90 diputados y 14 o 15 senadores. Esos son los cálculos de circulan en la Casa Rosada.

Pero –siempre lo hay– el talón de Aquiles sigue siendo la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, el conurbano, si Milei y Macri fueran separados. En esa tierra de desamparados, si se presentara como candidata Cristina Kirchner, tiene chances de ganar. Un triunfo peligroso que desbarataría todo un universo de expectativas en torno al oficialismo. Es que aun para los operadores más sagaces siempre hay cisnes negros acechando al poder.

Por Laura Di Marco

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