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Feudos y femicidios: Cecilia, bajo la misma matriz del caso María Soledad

En los años noventa, el crimen de María Soledad Morales, una adolescente pobre de provincia asesinada por los hijos del poder durante una fiesta sexual, mostró el costado más siniestro de los feudos peronistas. Tuvo que suceder un crimen aberrante –años más tarde lo llamaríamos femicidio–, con una gigantesca repercusión mediática, para poder ver el lado más sanguinario de las oligarquías provinciales cuando se apropian eternamente del poder.

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Treinta tres años después del femicidio de María Soledad, en el feudo del Chaco, comandado por Jorge Capitanich, uno de los barones provinciales predilectos de Cristina Kirchner, se está desarrollando un drama con la misma matriz de aquel caso.

Una joven de clase trabajadora, capturada por una familia del poder, Cecilia Strzyzowski, pareja del hijo del piquetero más temido del Chaco, Emerenciano Sena (el “Milagro Sala” de Capitanich), está desaparecida desde el 1º de junio. Su madre cree que a su hija la mataron y no teme denunciar que, en el fondo de aquel régimen oscuro, incesante productor de pobreza, “ahora también desaparecen gente”.

El femicidio de María Soledad hizo caer al clan Saadi en los noventa, aunque lo que aún permanece intacto es la idea del feudo como concepción política. En todo caso, un matrimonio feudal es reemplazado por otro, a veces, incluso, del signo político opuesto. Años más tarde, un doble femicidio, el de la Dársena, empujó el derrumbe de otro clan: el de los Juárez en Santiago del Estero. No sucedió lo mismo, sin embargo, con el asesinato de Paulina Lebbos en Tucumán, donde la Justicia también investigó a la casta de los Alperovich, pero nunca llegó a los hijos del poder. Hay un dato que, sin embargo, es innegable: ciertos femicidios que ganan visibilidad, producidos en la zona más oscura de los feudos, pueden tener una proyección política impensada. Y llevarse puestos al clan reinante.

¿Será este el caso en el Chaco? ¿Tocará a Capitanich, el señor feudal rompedor de diarios, el caso de Cecilia?

Setenta y dos horas antes de las PASO provinciales, que hasta ahora no se han suspendido, estos interrogantes son un enigma. El humor social no ayuda al emperador de Resistencia y el vuelo mediático que está tomando el presunto femicidio lo va envolviendo, mientras él trata de zafar. Los sucesos, en ciertos contextos, suelen tomar vida propia.

Como ocurre ahora con el caso de Cecilia Strzyzowski, para entender el crimen de María Soledad, enmarcado en aquella sociedad frívola de los 90, no había que mirar solo el expediente judicial, sino también –y sobre todo– el ADN del feudo: esas formaciones predemocráticas, donde todo está mezclado. Jueces, prensa, poder, negocios. Y su resultado final: la impunidad.

El nepotismo y la impunidad de los clanes –o de la casta, como diríamos hoy– son tan absolutos, que estos no solo se arrogan el derecho de apropiarse del Estado y sus negocios, sino también de los cuerpos de las mujeres. Sin embargo, parece haber una diferencia entre ambos casos, separados por treinta años en el tiempo: la sensibilidad de las sociedades con las cuestiones de género es mucho más profunda que en los noventa y el hartazgo por el derrumbe económico de la Argentina, que multiplica la pobreza, agrega peso a la trama chaqueña, donde ya hay siete detenidos, entre ellos, Emerenciano Sena; su esposa, Marcela Acuña, y César, el hijo de ambos y la pareja de Cecilia, hoy en el centro de las sospechas.

El crimen de Leyla Nazar en Santiago del Estero y el posterior asesinato de Patricia Villalba, en 2004, para encubrir la muerte de Leyla tienen muchos puntos de contacto con el femicidio de María Soledad y también con el derrotero de Cecilia. Del mismo modo que María Soledad, Leyla fue “levantada” en un auto manejado por hijos del poder que, después de violarla reiteradamente, arrojaron su cuerpo a un zoológico privado, propiedad de uno de esos “nenes de mamá”.

María Soledad también había sido capturada del mismo modo. Guillermo Luque, que cumplió su condena, no solo era hijo de un diputado, sino ahijado del presidente Carlos Menem. Jóvenes con privilegios, asesores de sus padres en Buenos Aires, que luego volvían el fin de semana a sus provincias para divertirse con mujeres, apropiadas como chiches sexuales.

Horas después del hallazgo del cuerpo mutilado de María Soledad, la madre del entonces todopoderoso Ramón Saadi, deslizó mientras jugaba a las cartas: “Parece que se les ha muerto una chinita”. La “chinita”, uno de los términos más despectivos que se le pueden aplicar a una mujer pobre de provincia, no era un ser humano. No era una adolescente; no era una joven con toda la vida por delante. Apenas era una “cosa” utilizada para el disfrute que, accidentalmente y con tanta mala suerte, se les fue de las manos.

Habían pasado, apenas, 10 años desde el 83 y María Soledad se había convertido en el primer desaparecido con cuerpo de la democracia”, recuerda hoy, estremecida, Norma Morandini, una de las periodistas que cubrieron con mayor profundidad aquel crimen que conmovió a la Argentina, con sus marchas del silencio.

El nepotismo de los feudos llega a tal grado que, entre los locales, circula un chiste. Cuando jura algún ministro o intendente, la fórmula no es: “Sí, juro”, sino: “Sí, tío”. El tío, obvio, es siempre el que maneja los hilos de la prensa, la policía, la inteligencia y la Justicia. Y, a menudo también, de las mafias locales.

Tal como entonces sucedía en Catamarca y en tantos otros feudos, en el Chaco reina el miedo. El miedo atrapa al periodismo, a la gente y, sobre todo, a la Justicia. Incluso, un parricida como Sergio Schoklender fue amedrentado por Emerenciano Sena y echado de la provincia, cuando tuvo la extravagante idea de ir a husmear en sus negocios. Tan colonizada está la Justicia en el feudo chaqueño que, durante los primeros cinco días que siguieron a la desaparición de Cecilia, el fiscal no avanzó un milímetro, a pesar de las denuncias desesperadas de la familia de la joven.

En la línea del paralelismo, es útil recordar que el primer juicio en torno al crimen de María Soledad fue invalidado porque se logró probar la connivencia entre el tribunal y el poder local.

Marcela Acuña, la esposa de Sena y madre de César, amenazó con violencia a quienes osaran tocar a su hijo. ¿Cómo podían atreverse a tocar a un hijo del poder, a pesar de las fuertes sospechas de que podríamos estar frente a un asesino? Jorge Capitanich fue el padrino en la boda de Emerenciano y Marcela, a quien sindican como más sanguinaria aún que su propio marido.

Más: el campo de los Sena, donde la policía realizó ayer intensos allanamientos en el marco de la búsqueda de Cecilia, fue un regalo del propio Capitanich al hombre que devino fuerza de choque en su provincia. El mismo rol que, durante años, tuvo Rudy Ulloa en Santa Cruz. Los organismos de DD.HH. de Río Gallegos, despreciados por los Kirchner mientras fueron los amos del feudo, siempre recuerdan el papel de Ulloa como represor de las marchas críticas al gobierno provincial. Al parecer, los matrimonios feudales necesitan de ejércitos privados para perpetuarse en el poder. Pero, ojo: no solo el peronismo utilizó los servicios de Sena, sino también los radicales. Como diría Cristina, todo tiene que ver con todo.

Emerenciano Sena y su mujer, que eran candidatos de Capitanich para este domingo, ahora graban mensajes por celular desde la cárcel para ser liberados. En los mensajes imparten órdenes a los piqueteros que comandan para que les consigan dinero y metan presión. Capitanich, uno de los favoritos de la “jefa”, trata de tomar distancia con desesperación, mientras la “jefa” permanece ajena al drama. Feminista de la última hora, como si habitara en otro mundo, Cristina no solo permanecía callada o concentrada en tuits con sus causas. El último martes recibía a la ministra de Emiratos Árabes.

Si es que siguen adelante las PASO –la familia de Cecilia pide suspenderlas– este domingo en el Chaco la matriz de impunidad feudal se pondrá, nuevamente, a prueba.

Laura Di Marco

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Laura Di Marco: “Cristina, partera de Milei”

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El editorial de Laura Di Marco en La trama del poder, por LN+

16 de septiembre de 2023 21:41

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Laura Di Marco

Avos que te gusta Javier Milei. O a vos, que te da miedo Milei, te pregunto: ¿Quién lo incubó? ¿Los medios, como dicen los kirchneristas? No.

A Milei lo incubó, lo engendró, lo parió Cristina Kirchner. Aquí, su partera, con la asistencia de Sergio Massa, el enfermero. ¿Te parece exagerado lo que digo? Arranquemos por el principio.

Con un tuit, en 2019 Cristina eligió a Alberto Fernández como candidato a presidente de la Argentina. Y aunque hoy se haya borrado del mapa frente al desastre que provocó, difícilmente le salga gratis.

Su criatura no le funcionó y, después de varios intentos fallidos, acudió a otra creación, Sergio Massa. Te lo cuento en números de Massa, que, en cualquier país normal, no podría ser siquiera concejal en Pehuajó. Desde que Massa es ministro de Economía llevó la inflación del 78,5% al 124%.

En agosto clavó un 12,4% de inflación. 80% acumulada en lo que va del año. En alimentos, trepa al 400%. Hoy estamos igual que hace 32 años, en los albores de la hiperinflación que tuvo Carlos Menem, poco antes de estabilizar la economía con la convertibilidad de Domingo Cavallo.

El 57% de la población vive con menos de 209 dólares por mes. Esto significa que, si lo calculamos al dólar blue, seis de cada diez argentinos vive con menos de 140 mil pesos por mes. Ni qué hablar si hacemos el cálculo al dólar oficial.

Tenemos la segunda inflación más alta del mundo, después de Venezuela, mientras nuestros vecinos de América del Sur no conocen el fenómeno. En una palabra: a diferencia del siglo XX, la inflación en la región es un fenómeno puramente kirchnerista.

¿Te das cuenta por qué Cristina es la partera de Milei y no los medios, los grupos concentrados, el imperio o la sarasa? Cuatro de cada seis argentinos están caídos del sistema.

Cristina, la partera de Milei
Cristina, la partera de Milei

¿Acaso no es lógico que este caos al que nos han llevado 20 años de centralidad kirchnerista en 40 años de democracia haya engendrado a un candidato que algunos llaman antisistema?

La semana pasada visitó la Argentina el periodista norteamericano Tucker Carlson para hacerle una entrevista a Milei. Lo trajo la gente de Milei (su candidato a jefe de Gobierno porteño, Ramiro Marra).

Fueron a comer a un restorán en Puerto Madero, eran seis personas en total y gastaron 75 mil pesos. Uno de los asesores de Milei le puso 100 dólares sobre la mesa, al lado de la cuenta.

-Este almuerzo vale casi 100 dólares, le dijeron. Prácticamente lo que cobra por mes un jubilado en la Argentina. Y el mes que viene, este almuerzo va a valer un 10 % por más.

Carlson se quedó mudo y preguntó: ¿cómo se puede vivir así? Después pidió ir a una “cueva” y se filmó con una montaña de pesos que le dieron a cambio de dólares.

A Carlson le explicaron que no solo en las villas la moneda dejó de existir y que se acude al trueque. Por los precios astronómicos de la ropa, la clase media también inventó su propio sistema de intercambio en ferias donde se hace un trueque de ropa de marca.

¿Te das cuenta por qué Cristina es la partera de Milei? Pero a Massa, que es muy creativo, se le ocurrió el plan platita, que tiene un costo, según Di Pace, de 3 billones de pesos.

Damian Di Pace
Damian Di Pace

La quita de ganancias beneficia a los que ganan menos de 1.770.000 pesos brutos. Un 15 por ciento de los 6 millones de trabajadores registrados.

¿Sabés cuantos quedaron afuera? Apenas 80 mil gerentes y puestos cargos jerárquicos. Apenas 80 mil de 6 millones que ganan más de 1.700.000. Así han destruido este país.

Mauricio Macri estuvo esta semana en LN+ y apoyó a Patricia Bullrich pero, además, habló de un sistema prebendario, mafioso, difícil de desmonta. Lo dijo así:

https://youtube.com/watch?v=jBr6mOXAezo%3Ffeature%3Doembed

A través de más de 70 años el peronismo se fue configurando una Argentina corporativa. ¿Qué significa? Que cada sector defiende lo suyo y, muy a menudo, de una manera mafiosa. A través de la matriz mafiosa defiende sus privilegios.

El kirchnerismo llevó ese sistema corporativo a su máxima expresión. Ese sistema prebendario, de sindicalistas ricos y trabajadores pobres; de empresarios prebendario, de jueces entongados con los empresarios prebendarios, es el que traba sistemáticamente las reformas que la Argentina necesita para despegar.

Quiero llevarte a los años 80. La burocracia sindical le hizo a Raúl Alfonsín 13 paros generales, íbamos camino a un híper. En esos años Israel, que hoy es una potencia en medio de una guerra, estaba igual que nosotros. Con 500% de inflación anual. Salió con un plan de reformas.

El gobierno de Alfonsín propuso sus propias reformas, resumidas en un plan que llamó Primavera. Mirá cómo le respondieron los verdaderos dueños del poder permanente.

https://youtube.com/watch?v=ulKPbU1l-aA%3Ffeature%3Doembed

Esta semana, Massa, el enfermero de este parto, fue encarado por un jubilado. Una víctima. La pasó mal.

Laura Di Marco

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Milei y Tucker Carlson, los nuevos gurúes de la derecha

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13 de septiembre de 202317:23

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Laura Di Marco

PARA LA NACION

Tucker Carlson, el polémico periodista norteamericano que viajó a la Argentina para entrevistar a Milei, cenó con cinco personas en un restaurante de Puerto Madero el último miércoles y se encontró con una cuenta de 75.000 pesos. “Casi 100 dólares; prácticamente lo que cobra por mes un jubilado –le informó uno de los asesores del libertario que lo acompañaban–. Y el mes que viene, esto mismo va a valer un 10% más”. El norteamericano quedó aturdido. Y solo cuando se recuperó preguntó lo obvio. ¿Cómo se puede vivir así? Luego pidió visitar una “cueva” para entender algo más sobre la lógica de un país ilógico. Un país destrozado, con casi el 40 por ciento de sus ciudadanos fuera del sistema, que lógicamente incubó a un candidato antisistema.

Los mileístas que lo guiaron en sus dos frenéticos días en la Argentina le explicaron algunos secretos poco analizados del fenómeno Milei. Un sector importante de la Argentina trabaja y vive en negro, no está bancarizado, acude al trueque o al canje. Pero este mundo paralelo o antisistema, podríamos decir, no sucede solo en la villa 31, donde el trueque, en las ferias, es moneda corriente. No. Sucede en la pujante clase media, ahora venida a menos. Desde hace un par de años, y por los precios astronómicos de la ropa nueva, surgieron ferias alternativas, puntos de intercambio de ropa de marca, adonde acude la clase media para dejar sus prendas (que obtuvo cuando aún podía darse el lujo de comprar ropa de marca) y las deja en consignación. También puede intercambiarlas por dinero o por una suerte de cupo para llevarse otras prendas, también usadas, pero en buen estado.

En una palabra: la clase media también reinventó su propio sistema de supervivencia tratando de mantener, como puede, un nivel de vida que cada vez le cuesta más sostener. Un fenómeno difícil de percibir para quienes aún tienen mucho para perder. “Lo de las ferias de la clase media suena lógico –afirma Fernando Cerimedo, estratega comunicacional de La Libertad Avanza–. Un pantalón en un shopping te sale 80.000 pesos, por eso los centros comerciales están vacíos. La gente común no vota a Milei porque es de derecha. La cuestión no es ideológica. La gente lo vota porque va al súper y no puede comprar un bife de chorizo y luego ven en la tele a un candidato que grita eso que le pasa. La gente razona: este siente lo mismo que yo”.

Entre otros emprendimientos, Cerimedo es dueño de La Derecha Diario, un periódico en espejo con La Izquierda Diario. Figura como uno de los principales aportantes en la campaña de La Libertad Avanza, tal como publicó recientemente la nacion. Antes, había sido consultor de Patricia Bullrich hasta que, según su versión, se apartó de la candidata de Juntos por el Cambio porque no definió “halconizarse” lo suficiente y a tiempo. Milei le terminó arrebatando la idea de cambio radical y Patricia debió conformarse con encarnar la idea de “orden” y “coraje”. ¿Le resultará suficiente? Cerimedo también había asesorado al candidato derechista Franco Parisi en las últimas elecciones chilenas, donde las coaliciones tradicionales quedaron rezagadas frente al avance de postulantes antisistema por derecha y por izquierda. Parisi hizo toda su campaña en forma virtual, nunca puso un pie en Chile y quedó tercero. ¿Por qué? Por la misma razón que Milei e, incluso, que Boric, el triunfador de esa contienda. Resultó que el jefe del Estado chileno es un presidente que encarna a la izquierda, sí, pero a una izquierda muy diferente de la clásica latinoamericana. Todo lo clásico parece estar muriendo. Parisi tuvo éxito en su campaña por internet desde Estados Unidos justamente porque se opone a lo tradicional.

Pero ¿cómo fue que Carlson se interesó por un libertario del fin del mundo? El nexo con el mundo mileísta fue el actor mexicano y activista de derecha Eduardo Verástegui, un fervoroso militante contra el aborto y flamante candidato a presidente recientemente inscripto en el país azteca.

Con más de 10 millones de seguidores en la plataforma X (ex-Twitter), a través de la cual difunde sus entrevistas con líderes de perfil internacional –la última con Donald Trump logró una audiencia de 300 millones de personas–, el tour argento de Carlson le sirvió de insumo para el mano a mano de una hora cuarenta con Milei.

La entrevista fue grabada en una locación alquilada especialmente para la ocasión. En 2021, la revista Time había destacado a Carlson como “el conservador más poderoso del país”, mientras se revelaba como un aliado crucial de Trump.

Pero ¿hablamos de liberalismo o de conservadurismo? Los nuevos líderes de la derecha o la ultraderecha son muy distintos entre sí, en una gama que va desde posiciones muy conservadoras, como la militancia en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, hasta posturas ultraliberales, como la propuesta de crear un mercado de compraventa de órganos humanos. Así, el chileno Juan Antonio Kast se perfila mucho más conservador que Milei; Bolsonaro integró la “casta” política brasileña durante años, con sucesivos cargos en el sistema carioca, y Trump es un exótico megamillonario mediático desde hace décadas. Todos son parecidos, pero también muy diferentes.

Carlson se negó a grabar la entrevista en inglés, aunque Milei se lo propuso: quiso sentir la intensidad del candidato en su lenguaje original, así que optó por contratar a un buen intérprete. El norteamericano, que fue la cara de Fox News desde 2016 hasta este año (la cadena lo apartó de su staff por difundir noticias sobre un supuesto fraude en las elecciones estadounidenses de 2020), caminó las calles porteñas, habló con la gente que encontró a su paso y también entrevistó a Diana Mondino. Según los asesores de Milei, las preguntas no se acordaron previamente. Una frase del libertario impactó especialmente en el showman norteamericano. “Digo lo que pienso y hago lo que digo”. Aunque es verdad, también, que Milei fue moderando sus opiniones en sus declaraciones post-PASO, del mismo modo que Trump nunca erigió el muro con México que había prometido en campaña.

En la larga previa a la grabación, el líder de LLA le prometió a su entrevistador que, una vez que logre el “gran cambio” en la Argentina, se irá a su casa. Dejó entrever que no está allí por la plata sino por el bronce, aunque, claro, no lo dijo en esos términos, pero esa fue la idea. Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre, es su eslogan estrella. Tal fue el impacto del anuncio del mano a mano Milei-Carlson que, hasta Elon Musk, el megamillonario dueño de X, había elogiado inicialmente con un tuit en su propia plataforma, aunque después pareció arrepentirse y lo borró. Milei se apropió de lo que visualizó como un apoyo de Musk y subió la apuesta: “¡Ambos (Carlson y Musk) son más que bienvenidos a venir a la Argentina el próximo año si tenemos éxito!”.

Ni el propio Milei esperaba la performance que tuvo el 13 de agosto. “Y ahora es un bilardista, tampoco da por ganada la elección”, afirman cerca de él. La noche anterior a las PASO, en una cena con los más cercanos, nadie creía realmente que Milei pudiera rozar siquiera el 30%. La novedad es que la derecha salió del clóset. No solo no se oculta la filiación, sino que además hay una reconfiguración de su significado. Tanto, que sus mentores tildan de “demagogos” a quienes se definen en el “centro”. El centro no existe, diagnostican: o sos de izquierda o sos de derecha.

La llave parece estar en los caídos del sistema, que eligieron saltar al vacío esperando que el paracaídas funcione. ¿Y si no? Nadie lo sabe.

Laura Di Marco

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Javier Milei: por qué arrasa, ¿genio o loco?

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30 de agosto de 202317:25

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Laura Di Marco

En la cocina comedor de su casa, en el barrio privado Valle Claro, de Benavídez, Javier Milei tiene una heladera especial destinada a acopiar latas del energizante Monster, una bebida común entre los jóvenes, sus votantes. Mango Loco es su sabor preferido. “Voy a pedir que me auspicien”, suele decir, en broma.

Jóvenes y pobres –los excluidos del sistema– fueron quienes definieron el resultado de las últimas primarias. ¿Definieron el resultado o se vengaron de quienes perciben como sus victimarios? Digamos todo: la Argentina es un yacimiento de liderazgos exóticos. De hecho, Milei genera tanta atracción en la prensa del exterior como, en su momento, generaban Cristina Kirchner y sus hijos políticos, La Cámpora. La “mileimanía”, ensaya el consultor Federico González, es una experiencia más religiosa que política. Y un producto típico del siglo XXI.

Se trata de un fenómeno inasible para quienes pretendan capturarlo con ojos del siglo XX. Primero porque es emocional, no racional. No importa lo que Milei diga; sus fans no lo escuchan. Podríamos decir que lo sienten. ¿Y qué sienten? “No lo votan por liberal o por ser de derecha, sino porque grita”, aporta Jaime Durán Barba, acaso el analista que mejor supo captar la crisis de representación política y la moda de los outsiders en las democracias occidentales.

Por eso los casilleros clásicos de la política, como izquierda o derecha, tropiezan con esa enorme dificultad: la habilidad de poder leerlo a la luz de un mundo que ha cambiado de un modo radical, a caballo de la revolución tecnológica.

Como afirmaba Natalio Botana en una entrevista reciente con La Nación: “Si uno revisa la historia de la Revolución Industrial ve que, cuando se producen estos impactos tecnológicos, siempre hay desajustes muy profundos en el plano social. Eso es lo que vieron en la primera revolución industrial los primeros pensadores socialistas y liberales; lo que vio un John Stuart Mill y lo que vio un Karl Marx”. Marx afirmaba que cuando una sociedad cambia su modo de producir bienes también cambian las formas de la política.

Primer desacople. Mientras Milei produce miedo y preocupación en el círculo rojo –ese mix de factores de poder y élites ultrainformadas–, entre sus votantes “comunes”, por decirlo de algún modo, solo genera esperanza. La información surge de los focus groups realizados luego de las primarias. El libertario es el vehículo más apto que han encontrado los excluidos y un sector de las clases medias, con altos niveles de hartazgo en sangre, para desmontar el armazón de la Argentina corporativa que configuró el propio peronismo. Sus fans, claro, no la llaman así, aunque sí sienten sus efectos.

Vamos a un focus group realizado en Córdoba, la provincia que le dio el triunfo a Macri en 2015. Una chica de 26 años, madre de una nena de 10, explica su voto al libertario: “Trabajo en blanco, estudié y me recibí aun siendo madre adolescente y no puedo siquiera soñar con comprarme una casa. Mientras, veo cómo les regalan terrenos a los que no trabajan. Terrenos que, encima, termino pagando con mis impuestos y a los que no puedo acceder por tener un trabajo formal”. La Argentina necesita un cambio de raíz, dice. Lo que terminó de convencer a esta joven mamá de clase media baja fue el crimen de Morena, en Lanús.

Está claro que el peronismo perdió, hace rato, el monopolio de la representación política de los sectores populares, pero lo verdaderamente anacrónico es el análisis que hace el propio kirchnerismo sobre la mileimanía, un fenómeno que claramente ayudó a incubar. Para los “hijos” de Cristina, en cambio, Milei es una avanzada “antiderechos” creada por los “medios hegemónicos”. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

El propio Milei describió en el Council de las Américas a los enemigos de su batalla cultural (y los de sus votantes): empresarios prebendarios, políticos de la “casta” que viven de la teta del Estado y que regalan lo que no es de ellos, medios de comunicación tradicionales, burocracia sindical e intelectuales a los que definió como “operadores del poder”. El rechazo mileísta pareciera abarcar a todo aquello que configuró la cultura política del siglo XX.

Milei está obsesionado con la muerte. Es un temor que lo persigue desde siempre. Tal vez por eso explora la posibilidad de la inmortalidad física. Uno de sus libros de cabecera, apoyado sobre la mesa del living de su chalet de dos plantas, es La muerte de la muerte, de José Luis Cordeiro y David Wood. En su portada, los autores se preguntan: ¿será la muerte, en apenas unas décadas, algo opcional?

¿Expresa el libertario la muerte de un sistema o solo estamos ante una anomalía, un paréntesis fruto de la profunda crisis que atravesamos? Meses atrás, el líder de un grupo empresario invitó al libertario a sus oficinas para conocer sus ideas. Quería saber, por ejemplo, cómo pensaba resolver el problema de los piquetes en CABA. “Eso es muy fácil”, soltó Milei. Pero ¿cómo?, insistió el empresario. Y la respuesta que obtuvo lo dejó atónito: “Con la Policía de la Ciudad, claramente no –subrayó Milei–. Pero ya hablé con la CIA y el Mossad; ellos lo van a resolver”.

El coqueteo con Massa y sus empresarios amigos ¿es real? Lo comprobable es que hay candidatos massistas en las listas de La Libertad Avanza. De hecho, no sería la primera vez que el peronismo financia armados para dañar al “enemigo” que luego se le terminan yendo de las manos.

Pero más que a Massa habría que mirar a Macri, si Milei llegara a salir victorioso. De eso, gran parte de los radicales y los “lilitos”, que hoy apoyan a Patricia Bullrich, están completamente seguros.

Los que fuman debajo del agua observan un detalle en la escena argentina que, para muchos, resulta inquietante. Los bonos soberanos de largo plazo están en alza. “Es decir que alguien está viendo algo bueno”, tercia un empresario que estuvo presente en la última reunión del Council de las Américas. Lo “bueno” podría ser que los tres principales candidatos presidenciales son promercado. Y que ninguno de ellos tiene dudas acerca del capitalismo.

Pero en el círculo rojo económico van más allá. En esas aguas circula otra versión: el factor Macri, detrás de Milei. El rol de “contención al disparate” que podría ejercitar el expresidente sobre el líder libertario, si finalmente gana. Una contención similar a la que ejerció el Partido Republicano sobre el incontrolable Donald Trump, con chances de volver al poder.

Afirma un importante dirigente radical: “A Macri no le disgustaría para nada que gane Milei y, seguramente si eso sucede, una parte de Pro se iría con él para sostenerlo. Eso sí: Juntos por el Cambio explotaría por el aire”. En este esquema, analiza, una parte de la coalición opositora se iría con el libertario y la otra, con Horacio Rodríguez Larreta y Sergio Massa. Una eventual derrota también partiría al radicalismo. Un panorama a futuro, que pone en valor la histórica afinidad entre el ministro de Economía y Gerardo Morales.

En plena campaña, un periodista que entrevistaba al libertario se atrevió a preguntarle: “Dicen que estás loco, ¿es cierto?”. Milei, al que le suele saltar la térmica cuando una pregunta no le gusta, esta vez recogió el guante: “La diferencia entre un genio y un loco es el éxito”.

Laura Di Marco

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