Seguinos

Autores invitados

Alerta China, dólar soja y fuga de capitales

Según la consultora Salvador Di Stefano, la devaluación del peso es inminente y el dólar podría llegar a $400 en dicimebre. “La crisis china impactará en toda América Latina”, advierten.

Publicado

el

¿Qué sucede en el mundo?

Rebelión China, el pueblo ya no soporta las cuarentenas por Covid y la gente salió a la calle, en una crisis que nadie sabe cómo puede terminar. Esto derrumbó los mercados del mundo. Lo venimos advirtiendo en nuestras conferencias, el principal problema es la política de encierro Covid de la segunda potencia mundial. Esto implica una recesión en puerta.

¿Rompió soportes el petróleo?

Correcto, esto llevaría a la baja a las materias primas agrícolas, en el mismo momento que Sergio Massa pone en funcionamiento el dólar soja 2. Las materias primas bajan tanto que los precios del trigo en Argentina son más elevados que en el exterior, y podría pasar lo mismo con el maíz. La soja debería mostrar una baja importante.

¿Qué sucede con el Riesgo País?

Debería subir, lo cual trae aparejado una baja de los bonos y acciones argentinas.

¿Cómo impacta en el dólar?

Claramente veremos una devaluación del peso, la crisis china impactará en toda Latinoamérica, en especial en el principal socio comercial de China en la región que es Brasil. El real está en 5,41 por dólar, con esta crisis podría superar la barrera de los 6,0 reales por dólar, si esto sucede el rally alcista de los dólares alternativos en Argentina sería muy importante.

¿Cómo están las reservas y los pasivos monetarios?

Las reservas U$S 37.604 millones y los pasivos monetarios totales en $ 13,5 millón de millones, esto nos da un dólar de equilibrio de $ 358. Debemos advertir que para el 30 de diciembre deberíamos sumarles a los pasivos monetarios unos $ 500.000 millones en concepto de interés de la deuda, más lo que vamos a emitir para el dólar soja dos, si se liquidaran U$S 3.000 millones, el dólar podría terminar en $ 400 a fin de diciembre.

¿Beneficios del dólar soja?

Los beneficios es que el Estado nacional verá ingresar más dólares en las reservas, pero por otro lado verá incrementar los pasivos monetarios, por lo cual el efecto sobre el balance del Banco Central es neutro. Por otro lado, incrementará la recaudación tributaria con una retención del 33% y podrá cerrar los números fiscales con el FMI.

¿Perjuicios?

El Banco Central se endeudará para lograr este objetivo, por ende, quedará con una deuda que terminaría pagando una tasa del 107,0% anual. Esto potencia a futuro una mayor brecha entre el dólar oficial y los dólares alternativos. También impactaría en un incremento de los precios en la economía, ergo más inflación.  

¿Cómo ves a las materias primas agrícolas?

Creo que el dólar soja es muy nocivo, el gobierno no quiere bajarle retenciones al productor, pero les baja retenciones a los exportadores, quitándole dos puntos al diferencial. El gobierno entiende los problemas de la exportación, pero no el de los productores. Por otro lado, el dólar soja es una transferencia de recursos de los productores hacia los dueños de los campos, que cobran alquileres con dólar preferencial, mientras que el productor tiene que vender durante todo el año para financiar sus ingresos, pero mayoritariamente liquida en cosecha que es cuando el gobierno no ofrece mejoras en el tipo de cambio. Por otro lado, este dólar soja perjudica al resto de las producciones agropecuarias, incrementándole costos a los que utilizan soja, algo que el gobierno desconoce, y no sabe que en la economía hay vasos comunicantes.

No me respondiste la pregunta

Las materias primas agrícolas están a la baja, el trigo en Argentina vale más que en Chicago y en el maíz sucede algo parecido. En el caso de la soja baja por efecto China y la gran oferta que va a generar el dólar soja en Argentina.

¿Qué sucede con la ganadería?

Vamos a una gran crisis en el sector vacuno y pollo. El maíz que se consume en Argentina no todo está pagado. En la cosecha 2021/22 tenemos 51,1 millones de toneladas, se vendieron 41,7 millones de toneladas, de ese total solo 35,5 millones tiene precio, el resto, que son 6,2 millones de toneladas, no tiene precio, y no sabemos si los que lo consumieron podrán pagarlo, ya que muchos emprendimientos que tomaron el maíz están con márgenes muy ajustados. El engorde a corral con este precio de maíz está funcionando a pérdida, lo mismo que el pollo. Por ahora, y solo por ahora, el cerdo está con utilidad. Sin embargo, con la suba del dólar soja creo que estará muy justo, el costo del cerdo son 2 kilos de soja y 5 de maíz, si hacemos la cuenta nos da $ 360 y el cerdo se vende a $ 290, salvo las grandes granjas, las pequeñas y medianas quedarán a pérdida con esta suba de la soja.

¿La lechería?

Está muy complicada, vamos a los meses de vaca seca con caída de producción y suba de costos, esto es letal para el tambo. Los ingresos del tambo son en pesos y los costos en dólares, que el gobierno eleva para fines propios y en perjuicio a producciones sectoriales, una locura.

¿Llegó el informe cambiario?

Correcto, en los últimos 12 meses la balanza comercial no mostró un saldo positivo de U$S 5.200 millones, mientras que la diferencia entre lo cobrado y pagado de exportaciones e importaciones fue de U$S 19.243 millones.

¿Cómo se explica?

Si bien ambos valores no son comparables porque en uno se tiene en cuenta el valor del flete y en otro no, creemos que la diferencia podría rondar unos U$S 10.000 millones, que son las importaciones que se liquidan a 180 días. Esto se debe pagar en los próximos meses, y el Banco Central no tiene los dólares suficientes.

¿Consecuencia?

Seguiremos con las importaciones semi cerradas hasta que se salde este monto, o bien tengamos ingreso de dólares futuros para poder mostrar un mayor equilibrio. En principio, no creo que ingresen muchos dólares a futuro por el efecto sequía. Por lo tanto, veo muy complicada la actividad económica, sin que tengamos fluidas las importaciones.

¿Esto afectaría al comercio y a la industria?

Correcto, creo que esto le quitaría actividad económica y, por efecto escasez, subirían los precios, con lo cual tenemos recesión e inflación asegurada para los próximos meses.

¿Qué pasó con el dinero que se gasta por viajes al exterior?

En el mes de octubre los argentinos gastaron U$S 483 millones en viajes al exterior y los extranjeros U$S 45 millones en Argentina. Los argentinos gastaron en octubre por debajo de la media que son U$S 510 millones y los extranjeros gastaron por encima de la media que eran U$S 34,4 millones mensuales.

¿Están dando resultados las medidas?

Creo que sí, la implementación del dólar turista o Qatar encarece mucho los viajes al exterior, y se eligen más destinos locales, que en algunos casos están más caros que en el exterior. Se comienza a notar el benecito a los turistas extranjeros, pero no mueven el amperímetro.

¿Llegan inversiones extranjeras?

En absoluto, en octubre llegaron U$S 40 millones y en 12 meses U$S 575 millones, lo que diríamos, la nada misma.

¿Qué resultado nos da la balanza de dólares?

La balanza de dólares nos da un saldo negativo de U$S 914 millones en los últimos 12 meses, pero cuidado, le debemos cerca de U$S 10.000 millones a los importadores. Yo diría que tenemos un déficit en la balanza de dólares como mínimo de 2,0% del PBI, si tenemos en cuenta que en la balanza de pesos (resultado de la Tesorería) tenemos un déficit de 4,3% del PBI, esto nos muestra que Argentina en los próximos meses está para perder reservas y emitir pesos en forma descontrolada.

¿Cómo vienen las tasas en pesos?

Los bonos en pesos que ajustan por inflación muestran tasas a la suba, el bono que vence en agosto del año 2023 rinde inflación más 7,1% anual y el bono que vence en julio del año 2024 el 12,9% anual, hay una brecha del 5,8% entre ambos. En el caso del bono con vencimiento en octubre del año 2023 a tasa variable, la tasa es del 128,2% anual.

¿Qué significan estos rendimientos?

El mercado no financia a la Tesorería más allá del año 2023, y cuando lo hace pide tasas más altas. Esta dinámica es peligrosa porque potencia la concentración de vencimientos y eleva los pagos de intereses. En esta dinámica incrementa el déficit fiscal, se acelera la emisión, esto trae como consecuencia más inflación y más brecha cambiaria.

Conclusiones

– El dólar soja es un Hood Robín, se le saca a la producción para darle beneficio a la exportación y a los dueños de la tierra que son rentistas.

– La suba en el precio de la soja debería ubicarla en torno de los $ 100.000, pero no se ilusionen, terminará en valores por debajo de $ 80.000 el programa. Hay gente que se encargará de bajar los precios.  

– La suba de la soja le quita rentabilidad a la ganadería y la lechería, cuidado que en muchos casos podría haber dificultad para honrar cumplimientos.

– El contexto internacional no ayuda, la política Covid de China y las manifestaciones callejeras auguran una baja sostenida en los mercados, cuidado en Argentina el trigo vale más que en el mundo, y en maíz estamos cerca de que ocurra.

– Tendremos suba del Riesgo País, alerta con la cotización del real y su impacto en los dólares alternativos locales.

– Argentina tiene un fuerte déficit en la balanza de dólares y pesos, esta es la fuente de la alta inflación y los desequilibrios en el dólar.

 

Autores invitados

El sistema político cruje y gira en torno a una sola persona, Cristina

Entrevista a la periodista argentina Laura Di Marco.

Publicado

el

02 diciembre 2022

Argentina pocas veces estuvo tan mal, dijo Laura Di Marco, periodista y escritora argentina, entrevistada en Informativo Sarandí. En referencia a la crisis que está viviendo el país, y en particular a la situación de la expresidenta Cristina Fernández, Di Marco dijo que el martes no será un día más, porque la actual vicepresidenta podría ser condenada.

Si el fallo es negativo a los intereses de Fernández, no irá a la cárcel por edad,  pero podría quedar inhabilitada para el ejercicio de cargos públicos, según dijo Di Marco.

También habló de la invisibilidad del presidente Alberto Fernández, de cuánto se cumplieron las expectativas de Sergio Massa y de los datos alarmantes de inflación y pobreza, que no logran ser revertidos.

Seguir leyendo

Autores invitados

“Argentina está regalada y la inflación va rumbo a una tasa del 80% anual”

Según la consultora Salvador Di Stefano, el escenario del segundo semestre es recesivo.

Publicado

el

El último informe de la consultora Salvador Di Stefano es alarmante: el escenario del segundo semestre es recesivo y con clima seco. “El mundo sube las tasas y la recesión amenaza. Argentina está regalada”, advirtieron.

“El escenario económico está virando a una economía mucho más compleja en el segundo semestre del año. Las reservas no paran de caer, los pesos aumentan en el mercado, la velocidad del dinero se acelera y la inflación va rumbo a una tasa del 80% anual”, señalaron.

Al clima social de incertidumbre total se le suma el clima seco. “Un año de sequía sería muy malo para el gobierno, no podría repetir la cantidad de dólares que ingresen en el año 2022, pero lo más preocupante es que el gobierno está cobrando en forma anticipada las retenciones del trigo y maíz de la campaña 2022/23, con lo cual el año próximo y con elecciones a la vista, no podrá pedir lo que tendría que recaudar el próximo gobierno en la campaña 2023/24. Esto implica que la Tesorería tendría más de un problema en puerta, los ingresos no se pueden repetir, y el gasto no para de aumentar.”

Conclusiones:

  • En Argentina el presidente no logra vertebrar una mayor fortaleza de la coalición gobernante, por ende, su debilidad se la transmite a la economía. Reservas en baja, pasivos monetarios en alza, presagian mayor inflación y devaluación a un año.
  • Lo mejor de la recuperación post pandemia lo vimos en el año 2021, en el año 2022 estamos disfrutando el arrastre del año 2021, con lo cual no vemos que estén dadas las condiciones para una fuerte recuperación de la economía en el segundo semestre del año 2022, y dadas las condiciones climáticas e internacionales todo hace presumir que en el año 2023 no tendremos crecimiento.
  • Al gobierno le quedan por delante 17 meses y medio de gobierno, es un largo camino para transitarlo con debilidad económica, pocos dólares, alta inflación y sin acuerdos políticos. Sin un acuerdo político interno en la colación gobernante, y entre la coalición gobernante y la coalición opositora, será difícil tener previsibilidad económica, y estabilizar la economía.
  • Ahorrar en dólares y en plazo fijo ajustado por inflación, parecen los dos instrumentos de ahorro más interesantes y defensivos en esta coyuntura. Los bonos argentinos podrían tener un recorrido a la suba muy importante si las encuestas ponen en el escenario como ganador a un político pro mercado. Argentina tiene activos a precios regalados, un cambio en la política de gobierno podría hacer rico a quienes inviertan en el país, ¿los políticos estarán a la altura de las circunstancias?
Seguir leyendo

Autores invitados

Guerra a Javier Milei: el desafío que saca a Juntos por el Cambio de su zona de confort

El auge del diputado libertario interpela a la coalición opositora, que priorizó su unidad formal antes que construir un puente que reconecte con sus votantes; los riesgos reales de una fractura.

Publicado

el

Contra Cristina era más fácil. Juntos por el Cambio sobrevivió a la pérdida del gobierno, a la pandemia, a dos años en el llano y a un sinfín de viejos rencores porque los une la percepción de una misión superior: impedir una hegemonía populista de la última encarnación del kirchnerismo.

La energía puesta en que una coalición tan diversa no explote por los aires sin el aglutinante que ofrece el poder postergó el debate sobre la identidad, la autocrítica sobre qué falló en el gobierno de Mauricio Macri y la formulación de la propuesta para reconquistar una mayoría social en 2023. Pareció un acto de imitación inconsciente de Alberto Fernández, que se pasó dos años sin tomar decisiones económicas para no someter al peronismo unido al incordio de sus profundas diferencias.

A Fernández el dispositivo del Frente de Todos le estalló con la derrota electoral de 2021 y la enmienda total de Cristina Kirchner a las políticas de Martín Guzmán, coronadas por el acuerdo con el FMI. Para los opositores, el momento de la verdad se aceleró con el triunfo y con la irrupción incómoda, en paralelo, del fenómeno antisistema de Javier Milei.

Primero menospreciado, luego temido, ahora quizás sobredimensionado, Milei actúa como una retorcida voz de la conciencia del principal bloque opositor. Su ascenso en las encuestas nacionales no solo se explica como un emergente del pesimismo social exacerbado que distingue a esta época, sino también como un castigo persistente al fracaso de Macri y sus aliados en ejecutar una agenda reformista liberal capaz de resolver las enfermedades que arrastra el sistema económico y productivo argentino.

Milei ocupa un lugar vacante con su ultraliberalismo a los gritos. Promete dinamitar el Banco Central y eliminar los impuestos. Inventa la épica del ajuste como respuesta al desencanto y convierte a todos los políticos en “casta”, sin matices.

El suceso de ese mensaje, recubierto por una puesta en escena violenta y hostil hacia cualquier modalidad de acuerdo, sacó a los empujones a Juntos por el Cambio de su zona de confort. Expuso a sus numerosos líderes en potencia a la fastidio de definirse.

Es sintomático que el primer mensaje común que firman los integrantes de la cúpula de la coalición en un buen tiempo haya sido para cerrar la puerta a la incorporación potencial de Milei, a quien acusan de ser “funcional al kirchnerismo” en un plan para desunirlos.

Declararle la guerra a Milei es una forma de negación que duró poco. Patricia Bullrich, que llegó tarde a la reunión del miércoles en la que se decidió el bloqueo al diputado libertario, reaccionó un día después con furia: “¿Qué somos conservadores? Me sentí avasallada, no me dejaron hablar”.

Ella es quien más cultivó el diálogo con Milei y quiso desarmar la idea de que se había alcanzado un consenso. Clama que se cometió “un error político inmenso”. Concuerda con muchas de sus ideas económicas y políticas. Lo ve como un aliado que podría ser clave para su proyecto presidencial. Y sintió el comunicado como una operación de los radicales y de Horacio Rodríguez Larreta para atarle las manos.

Macri había participado de la discusión interna sobre cómo marcarle un límite a Milei -aunque también se sentó tarde a la mesa-. “Para que nos preocupamos tanto por él, si él ya dijo que no quiere estar acá”, minimizó. Pero aprovechó para pasar una factura a quienes considera “demasiado blandos” para la etapa que viene: dijo que había muchos ahí dentro que siguen pensando en un Estado “que te cuida” y que no entienden el reclamo de su electorado por encarar reformas de calado.

En verdad, a Macri le cae bien Milei aunque considera extremas muchas de sus propuestas. Alguien ha definido al economista como un Macri sin filtros y al expresidente le hace gracia. Le otorga el mérito de haber “corrido la cancha” en el debate público. Que se hable de ajuste fiscal, de bajar impuestos y de no emitir moneda es, en su visión, algo muy positivo. Pero no desconoce que si el ascenso de Milei pudiera beneficiarlo en términos discursivos, lo amenaza en su capacidad electoral. Pelen por los mismos votos.

Larreta, en cambio, descree del efecto positivo de Milei. El alcalde porteño se estancó en las encuestas (en zona alta, es cierto) ante opciones más combativas, como son Bullrich, Milei y Macri. Pero suele decir que, pase lo que pase, no está dispuesto a cambiar su perfil moderado –aunque busca una palabra más sexy para definirlo-. “Si la sociedad quiere votar un Bolsonaro no seré yo el presidente”, le han oído decir. Está convencido de que Milei se equivocó feo al anunciar su candidatura presidencial con un año y medio de anticipación. “Hoy su activo es la sorpresa. En 2023 se lo va a percibir como un político más de los que él denuncia. A su campaña le sobra un año”, señala una fuente cercana al jefe porteño.

Los radicales y Elisa Carrió también se plantan ante Milei y el daño que provoca puertas adentro. “Hizo que muchos de nosotros salieran del closet y pidan dolarización, idealicen a Menem y planteen un ideario de extrema derecha que no encaja con nuestra historia”, explica uno de los líderes del radicalismo.

En la reunión de cúpula fue Martín Lousteau -aliado radical de Larreta- uno de los principales voceros del “pacto de buenas prácticas” con el que Juntos por el Cambio intentó marcarle un límite definitivo a Milei. En esa cruzada no se distingue de su enemigo interno, Gerardo Morales, el hombre que colecciona sospechas por su cercanía con Sergio Massa.

Riesgo sistémico

Cualquier acuerdo es precario en la coalición opositora porque a medida que se acerca el proceso electoral de 2023 se debilita la soga identitaria del antikirchnerismo y asoman las profundas diferencias de criterio sobre qué modelo de país ofrecer y con qué estrategia salir a pelear una nueva oportunidad en la Casa Rosada.

Por ejemplo, ¿cuánto peronismo está dispuesto a asimilar un próximo gobierno de Juntos? Macri y Larreta disienten abiertamente en este punto. El expresidente se mofa de la vocación del jefe porteño de hacer un gobierno “con el 70%”, es decir que incorpore a un sector del peronismo para hacer más sostenibles su plan económico. Lo ve como una señal de debilidad que bloquearía cualquier reforma en serio.

Larreta machaca con que no hay manera de enfrentar con éxito la situación endiablada de la economía argentina sin terminar con la grieta política y dar una señal de continuidad clara. “En 2017, con la mitad más uno sacamos en medio de los piedrazos la reforma previsional. A los cuatro meses estábamos en crisis. No sirve. Hay que probar otra cosa”, señalan en su entorno. El número del 70% es simbólico: no es todo; en el 30% que queda fuera está el kirchnerismo. Y Massa también, ha aclarado Larreta en reuniones recientes.

Otra incógnita: ¿pueden convivir en un mismo bloque que se propone gobernar el liberalismo extremo y la mirada de centroizquierda que defiende un sector de la UCR? ¿Qué dosis del discurso antiestatal en boga puede tolerar un programa económico que sea defendido por el Pro, la UCR y la Coalición Cívica?

El temor que empiezan a verbalizar algunos integrantes de Juntos por el Cambio es que -en buena medida a raíz del efecto revulsivo de Milei- terminen por delinearse dos bloques bien marcados. De un lado, la derecha liberal -Macri, Bullrich y otros- que estaría abierta a aliarse con Milei, ya sin resabios de “socialdemocracia culposa”, como describen despectivamente en ese sector algunas ideas de Larreta, de Carrio y de los radicales. Del otro, quienes apuestan a un modelo dialoguista, que también promueven una política de shock para enfrentar los desafíos económicos, pero creen que se requiere una conducción desde el centro para evitar otro fracaso.

La hipótesis de la fragmentación electoral opera en un juego de espejos con el oficialismo, que se encamina a la fractura definitiva entre la resistencia cristinista y los que aún sostienen al Presidente.

Un kirchnerismo que se resigna a la derrota nacional en 2023 alienta a aquellos que en la oposición ubican la identidad delante de la unidad. Con el sistema roto, razonan, se puede ganar con el 20% y un buen ballottage. Una reproducción de la ultrafragmentación que ya se vivió en Chile o en Perú recientemente.

La construcción opositora avanza entre esos dilemas, enredada en los cálculos. Alimenta, sin desearlo ni notarlo, a su bestia negra, Milei, que los acusa a diario de ser una elite más preocupada por disputar posiciones de privilegio que por hablarle a una sociedad ahogada por la crisis interminable.
Por Martín Rodríguez Yebra para lanacion.com

Seguir leyendo

Trending